lunes, 23 de agosto de 2010

SANDRA MORELLI.














POR: RAUL PACHECO BLANCO.

Por los años noventa se respiraba un aire académico admirable en el Externado de Colombia. Daba la impresión de que se dejaban a un lado las penurias que se vivían en el orden público, cuando Pablo Escobar no se cansaba de poner bombas en las esquinas y por añadidura , el verano arrasaba con la energía y dejaba la séptima en tinieblas y los almacenes debían comprar sus propias generadoras de luz para hacerle frente a la situación. De ahí que la Universidad era un refugio. Y como contrapartida a ese ambiente, en la universidad no se iba la luz. Por el contrario, el ambiente de estudio era gratificante. Y uno de los grandes soportes del Externado era precisamente la estampa de una bella mujer, que se olvidaba de ser bella, para tener solo en su mente las últimas tendencias del derecho, animar a sus alumnos, buscar contactos internacionales con universidades de postín, para poner el Externado a la altura de los tiempos, como lo quería Ortega . Era Sandra Morelli, la decana de la facultad de derecho o la directora del departamento, según la nomenclatura del Externado, la que estaba al frente de aquella tarea. De ahí que en el Externado era todo entusiasmo. Los alumnos dedicados a lo suyo, sin preocuparse en poner bombas en las esquinas, sin salir a las calles a buscar la anarquía. Parecía que se viviera un momento de lucidez para hacerle frente únicamente al conocimiento. Daba gusto ver a las niñas de Restauración dedicarse a la investigación, con tal mística, que uno en la clase asistía como a un alumbramiento. Y los muchachos de derecho, metidos en sus textos, en sus conferencias, haciéndose aptos para una tarea de juristas o de hombres públicos, heredados de sus ancestros. El orden y la disciplina de los muchachos de Administración de Empresas, en fin.
Y Sandra Morelli organizando seminarios, post grados, conferencias internacionales, trayendo verdaderos maestros de Italia, de Francia, de Alemania, de Argentina. Por esa época se desarrolló un Congreso de Derecho Constitucional, en donde disertaron personas de la talla internacional y nacional,. De ese Congreso quedó precisamente un grueso volumen, muy bien editado por la Universidad . Era tan grata esa vida académica, era tal el entusiasmo, la mística que se trasmitía por todas partes, que aquello funcionaba como un engranaje armónico, que forzaba una lealtad no como imposición, sino como latencia moral. Sandra Morelli cubría el área del derecho público, mientras al frente de todo se encontraba Fernando Hinestrosa, en una Rectoría de lujo que ya se metió en la historia.

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