viernes, 24 de marzo de 2017

LA PELEA ES ENTRE EL CENTRO Y LA DERECHA.



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

La actual política francesa tiene muchas similitudes con la colombiana. Desde 1.960 la ideología fue desapareciendo luego de la quiebra de los dos grandes metarrelatos como lo fueron el fascismo y el comunismo. Con la paradoja de que en la lucha entre éstos se impuso la socialdemocracia o más concretamente el estado de bienestar o estado social de derecho, de acuerdo con  las distintas denominaciones que se le dan en los diferentes países. Pero ha quedado el cascaron digamos, de lo que fue en su época un alineamiento ideológico.  En Francia se disputan la presidencia  en las elecciones de primera vuelta el 23 de abril del presente año, Marine Le Pen y Francois Fillon por los sectores de derecha y de centro-derecha, Emmanuel Macron como candidato del centro-centro, y Benoit Hamon y Jean-Luc Mélenchon, por el centro izquierda y la izquierda. Y de acuerdo con los sondeos los candidatos que van a la cabeza son Marine Le Pen, con un discurso de derecha nacionalista, euroescéptico, y sobre todo, detractora de la inmigración, y Macron con un discurso  europeísta, proamericano, y proglobalización. En Colombia la derecha la cubren el uribismo y German Vargas Lleras. El centro De la Calle y la izquierda Petro y Robledo. Desde luego hay más opciones, pero el juego se va decantando en estos nombres y se perfilan para pasar a la gran final German Vargas Lleras y Humberto de la Calle, es decir, en forma parecida a Francia, donde la disputa está entre el centro y la derecha, sin mayor chance para la izquierda. Y en el caso colombiano está en una posición muy ventajosa el expresidente Uribe, quien puede entrar a decidir el pleito si se corre hacia el sector de Vargas Lleras, para cubrir todo el flanco de la derecha y  conformar una llave segura y constitucional, de Vargas Lleras como  Presidente y Uribe como vicepresidente, si no se aprueba la reforma del Ministro Cristo. Recordemos que Gaviria hijo, rechazó la oferta de Vargas Lleras de ser su fórmula vicepresidencial. Tanto  en Francia, como  en Colombia, algunos candidatos enfrentan cargos por corrupción: en Colombia, tanto los sectores del gobierno Santos como de la oposición tienen que ver con el escándalo del carrileo de Odebrech, con aportes a las campañas de Santos y uribismo. Y en Francia, el candidato que entraba como favorito, Francois Fillon, fue acusado por favorecer a su esposa en un contrato como asesora suya, con plata del estado.

jueves, 16 de marzo de 2017

SEGUIMOS “HACIENDO PATRIA”.



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

Investigando sobre las facilidades obtenidas por German Vargas Lleras para colocarse  en una situación  más ventajosa que los demás candidatos a la presidencia en 2018, encontramos que viene desde la época de la reelección del presidente Uribe y de la célebre crisis de la Yidispolítica. Es decir, la reforma constitucional que hizo posible la reelección del presidente Uribe cuando se echaron abajo cuatro artículos de la constitución del 91, entre los cuales se contaba el 204 que es el que se refiere al vicepresidente de la república. Fue el acto legislativo 02 de 2.004 que daba sepultura a los arts 127,197, 204 y 142 y que según el prohombre Echeverri Correa, solo se trataba de una reforma de un articulito. Los constituyentes del 91, con muy buen criterio habían prohibido las reelecciones, tanto del presidente, como del vice. Existía la inhabilidad en la  fórmula presidencial y vicepresidencial para presentarse como candidatos para el siguiente periodo electoral. Los beneficios de tal inhabilidad saltan a la vista. Los legisladores uribistas echaron abajo esa inhabilidad, para permitir tanto la reelección del presidente, como la  del vicepresidente. Pero a Pacho Santos lo amarraban, porque si podía ser reelegido para la vicepresidencia, no podía aspirar a la presidencia si Uribe se lanzaba como candidato. Al llegar al periodo del presidente Santos, el camino del vicepresidente para acceder a la presidencia estaba abierto y por él podía seguir sin parpadear German Vargas Lleras. Y ya no tenía el problema de un presidente en espera de ser reelegido, como es el caso de Juan Manuel Santos. Así que hoy German Vagas Lleras debe darle las gracias a Yidis Medina, en parecida forma en que lo hiciera el presidente Uribe: “Hija querida, necesito tu ayuda para que este proyecto se apruebe y sigamos haciendo patria”. Este es el origen del “carrileo” que pudo hacerle el presidente Santos a Vargas Lleras para que se encontrara en el sitio en el cual está, que  es el de la punta entre los aspirantes a la candidatura presidencial de 2018.Eso de entregarle el presupuesto de Obras Publicas a una sola persona, dejando casi sin funciones al ministro del ramo, no tiene presentación, como le decía Luis Carlos Galán a Tiberio Villarreal, cada vez que éste le hacía una proposición. En este caso es Juan Manuel Santos el que está haciendo patria. Esto nos da una idea para pensar en la prohibición al Congreso de  reformar  la constitución para así evitar el “manzanilleo” constitucional.  

jueves, 9 de marzo de 2017

LEGISLAR EN CUERPO AJENO.



POR: RAÚL PACHECO BLANCO.

 

Estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo derecho. Antes las leyes las  hacía  el Congreso, o por medio de las propuestas de órganos del poder público, pues en el proceso de su elaboración sufrían cambios que hacía el legislativo, porque precisamente para eso estaba: para legislar. Eran leyes reales, que si bien recibían el aporte de otros órganos, sin embargo el papel preponderante lo llevaba adelante el Congreso. Inclusive la ley de presupuesto, que es eminentemente técnica y que el ejecutivo se la juega para que nada se toque, el Congreso mete su baza para enmendar lo que a bien tenga. Lo mismo sucede con el plan de desarrollo. Y así fuera mínima la injerencia del legislativo en el proyecto original del gobierno, en todo caso, era un acuerdo que se llevaba a cabo entre los dos poderes. Ahora se legisla en la Habana. Y según el abogado de las Farc, doctor Santiago, quien maneja otro lenguaje jurídico, cualquier participación del Congreso debe reducirse a sacar adelante la voluntad no del legislador, sino de una ley anterior, acordada entre unas partes, que para el doctor Santiago equivale  a unas altas partes contratantes, es decir entre estados. Para él las  conversaciones y acuerdo de la Habana obedecen a la formación  de un tratado entre naciones y de ahí que esté por encima de la constitución nacional. Y por eso siempre alegaron, con el doctor Leyva a la cabeza, que todos los acuerdos iban a formar parte del bloque de constitucionalidad, así, en chorizada, como si el bloque de constitucionalidad se pudiera referir a otra cosa diferente a los derechos humanos. Dice Enrique Santiago, el abogado español de las Farc en El Espectador ( 5-III-017):” Ha habido aportes importantes por parte del Congreso, que han permitido “enriquecer” y mejorar el acuerdo. Pero también ha habido intentos de renegociarlo y eso no es lícito”. ¡Qué tal!, no es licito al Congreso de Colombia hacer una ley o acto legislativo con todas las de la ley. “Además, no corresponde a la fase de implementación renegociar algo que se construyó durante cinco año de conversaciones.” Como si esas conversaciones de la Habana fueran producto de  una Constituyente con capacidad legislativa suficiente y que su paso por el Congreso es apenas un requisito formal que nada tiene que ver con la fuente misma del derecho, en su dialéctica interna de realización. El “espíritu” de la ley está en la Habana y no en el Congreso de Colombia.

jueves, 2 de marzo de 2017

LA CASA LLERAS



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

La casa Lleras empieza con José  Manuel Lleras, un militar y comerciante español llegado al país en los comienzos del siglo XIX. De ahí se desprenden otros connotados descendientes como Lorenzo María Lleras, escritor, educador y político, llegando a ser ministro de Relaciones Exteriores, Federico Lleras Triana, también educador, Federico Lleras Acosta, médico veterinario, científico, discípulo de Luis Pasteur. La línea presidencial comenzó con Alberto, hijo de Felipe Lleras Triana, quien encabezó el Frente Nacional en unión de Laureano Gómez para dar el golpe de opinión que llamara Darío Echandía contra el general Gustavo Rojas Pinilla el 10 de mayo del 57. Y luego Carlos Lleras Restrepo, quien gobernó a Colombia dentro de uno de los periodos del Frente Nacional. Alberto se formó en el lopismo, pues el viejo López se lo llevó al ministerio y allí sorteó momentos difíciles cuando el ejército trató de tomarse el poder luego de la segunda administración López Pumarejo. Pero hizo muy buenas migas con la casa Santos, siendo su mentor intelectual por muchos años, cuando los padres de Juan Manuel y Francisco Santos dirigían El Tiempo. Siendo a su vez el gestor de la  presidencia de Virgilio Barco. Carlos se formó dentro del santismo y llegó a ser director de El Tiempo. De ahí que tanto la casa López como la casa Santos  tienen mucho que ver con el influjo de los Lleras, pues vienen siendo hechura de ellas. Lo cierto es que esa sumisión y ese acercamiento de los Lleras con las otras dos casa los llevó al poder y no corrieron la suerte de Gabriel Turbay y de Jorge Eliecer Gaitán, quienes se enfrentaron a los López y los Santos y los volvieron  papilla. Así que tanto Alberto como Carlos tuvieron que cargar ladrillo a los López y Santos para poder llegar a donde llegaron. Pero a German Vargas Lleras le ha tocado más difícil tanto por la amplitud del abanico presidencial, como por la complejidad de las circunstancias. En un  principio cargó ladrillo para Galán y luego le siguió la corriente a Juan Manuel Santos, quien lo hizo vicepresidente, a muy altos costos por cierto y, ahora está en una encrucijada que tiene que manejar como la de sortear el desprestigio del actual gobierno, quien además tiene otro candidato y la presencia masiva del uribismo que surge como alternativa. Ahí se ve claro que si fuerzas como Cambio Radical y el uribismo no se unen, podrían ver despegar a Humberto de la Calle.

jueves, 23 de febrero de 2017

EL FENÓMENO TRUMP.


 

POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

Yo creo se comete una equivocación cuando comparamos  a Donald Trump con Hitler. Este era un  político criminal, pero político. Trump en cambio es un negociante, como lo dice muy bien el hombre más rico de México. Ahora, Hitler pensaba crear un imperio, quizá sentía la nostalgia de la primera posguerra mundial cuando fueron destruidos los imperios. Trump por el contrario se da cuenta que hay necesidad de hacer un repliegue para salvar a Estados Unidos, que el palo no está para cucharas y que ya no tiene el músculo suficiente para servir de árbitro y líder del mundo. Tiene que reabastecerse, cerrar sus fronteras,  como lo buscaba afanosamente el doctor Francia en  Paraguay. Así que la lectura que se hace del Trump invasor no guarda relación con la realidad. Estados Unidos salió  muy maltrecho luego de la invasión de Irak, pues su inteligencia quedó por el suelo o su credibilidad, al no haber allí armas nucleares que amenazaran al mundo y forzar así  la invasión. Estados Unidos fabricó el enemigo de hoy, el estado islámico, que es secuela de la guerra de Irak. Y está endeudado hasta los topes. Por eso abandona la política económica de siempre, la del comercio libre, para optar por una política  que recomendaba la Cepal por allá en los años cincuenta del siglo pasado, para que Latinoamérica se defendiera de los Estados Unidos a base de la protección de la industria nacional con aranceles altos a la importación de mercancías. Así que Trump recoge cosas del pasado, quiere volver a la modernidad pesada del fordismo, protegiendo sus industrias y sancionando la migración del empleo en busca de salarios bajos. Y ha empezado a soltar antiguas tareas de conductor, como es el caso de israelitas y palestinos  a quienes les acaba de decir que solucionen ellos sus propios problemas, que dejen de pensar en un árbitro como Estados Unidos. Ya China está notificada del abandono de Estados Unidos y empezará a llenar el vacío. La construcción del muro con México, siendo evidentemente una afrenta para México, es una medida defensiva. Con él se protegen de la inmigración mexicana. Esto no lo haría Hitler. La llegada de Trump a la presidencia de Estados Unidos solo viene a desvelar la decadencia del país como imperio, papel que empezó a tomar volumen una vez finalizada la segunda guerra mundial, para ampliarse con el tiempo y luego como lo señalara Spengler en su Decadencia de Occidente, empezaría el ciclo de la decadencia.

jueves, 16 de febrero de 2017

¿CÓMO VA LA COSA?



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

A estas alturas del partido el uribismo y el santismo van empatados: sus dos campañas presidenciales están involucradas en el escándalo Odebrech, que no solamente sacudió a Colombia, sino a toda Latinoamérica y tiene ya con órdenes de captura presidentes, hijos de presidentes, políticos de alto y bajo vuelo, en fin, el Apocalipsis. Ahí no se salva nadie, en teoría, porque en la práctica bien sabemos que no va a pasar nada. Ahí tenemos el ejemplo del expresidente Samper pidiendo que este escándalo se investigue hasta las últimas consecuencias y que no vaya a quedar impune, como el caso suyo. Cuando la campaña presidencial del 18 estaba enderezándose por el lado de la paz, por la reincorporación de las Farc a la vida ordinaria y a la política y que el No iba ganando, todo ha quedado sub júdice. Cuando los diversos partidos empezaban a organizarse en torno a sus candidatos y cuando todo parecía enderezarse por la vieja confrontación entre santistas y uribistas, viene el destape del Odebrech y empiezan a rodar cabezas. La primera fue la de Oscar Iván Zuluaga a quien acusan de haber recibido ayuda de la firma brasileña y  no acababan de festejar semejante hecho los santistas, cuando viene el otro remezón en que la campaña del presidente Santos también fue infiltrada por la misma firma y con calanchines nacionales. Y ni siquiera el vicepresidente Vargas Lleras se salvaría, pues aunque demuestre que no tuvo conocimiento o no se involucró en la parte sucia del paseo, su credencial de vicepresidente quedaría  viciada, lo mismo que la del presidente, por el leve arrullo del chanchullo. Todas estas candidaturas están heridas de muerte como es el caso de Francois Fillon en Francia, a quien le descubrieron un hecho menor con relación a su esposa y la vinculación a dineros públicos irregularmente habidos. En tanto Alvaro Uribe comienza a despejar la caspa de sus hombros, dejando a la intemperie a su alfil mayor, en momentos en que su corazón no había resuelto decidir  el pleito de la triple investidura entre Zuluaga, Holmes y Duque. A lo mejor se gana la lotería porque estos nuevos hechos le despejan la decisión a tomar. Y el presidente Santos, recién llevado al panteón de los próceres con su premio Nobel de paz, se siente tan sorprendido como  el expresidente Samper en su hora con el proceso 8.000. Esperemos a ver cómo se va desenvolviendo este drama a la medida de la investigación del Fiscal.

jueves, 9 de febrero de 2017

PARTIDOS LIQUIDOS



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

Antes existían partidos “duros”, que resistían tanto el paso del tiempo como el de las ideas y se renovaban en sus directivas con el mismo esmero con que cuidaban su organización. O partidos de masas como los llamaba el ya fallecido Maurice Duverger, como lograron serlo el liberalismo en los tiempos de López Pumarejo y de Gaitán y el  conservatismo en las épocas de Alvaro Gómez y Misael Pastrana. Eran partidos que duraban, con estructura ideológica, organización interna, jefes y  seguidores debidamente carnetizados. Por eso fueron carne de cañón. Pero entró la modernidad liquida, como la llama Zigmund  Bauman( La Modernidad Liquida, FC.E.2015)  y los partidos entraron en un proceso en que lo estable, lo duradero, se disuelve, pierde  la forma y se convierte  en algo que se puede envasar, vender, o dentro de ese mismo proceso, convertirse en mermelada, como es el caso actual de los dos partidos tradicionales convertidos en algo desechable, que puede durar para una campaña presidencial o para recibir cuotas burocráticas. Así el liberalismo se escindió en Cambio Radical, el partido de la U  y el viejo oficialismo liberal; y el conservador se disolvió en jugo de guanábana muy  apetecido por los paladares  del  presidente Santos o del expresidente Alvaro Uribe. El conservatismo fue envasado por esos dos sectores y de ahí no se mueven porque ya la forma no se la da su propia estructura sino el envase en el cual logran colarse. Se convirtió en una simple Coca Cola para calmar la sed de poder tanto del presidente Santos como el expresidente Uribe. Aquellos tiempos en que el partido liberal era el partido de la libertad, de la igualdad y el conservador del orden y de la tradición, ahora todo han entrado en una licuadora y convertido en jugo para calmar la sed burocrática de sus respectivas clientelas. Y no volvieron a salir a la calle, porque la modernidad liquida ya no permite la dureza de los pavimentos y de los parques, sino que se cuela por internet y entra a los hogares convertida  en imágenes, tan evanescentes y tan frágiles que en un parpadeo desaparecen. Antes la afiliación a esos partidos “duros” era para toda la vida, como los matrimonios, y había ceremonias especiales para ungir con el bautismo de los recién llegados a los nuevos miembros. Y si entraban a ese partido era para permanecer y crear hijuelas herenciales porque había un sentimiento arraigado y unas ideas que merecían la lealtad. Lo demás, era traición.