jueves, 12 de enero de 2017

LA POSVERDAD.


POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 
Los europeos están acostumbrados a mirar el mundo bajo la óptica de su propia historia, sin detenerse a pensar en que cada pueblo vive su propio proceso y no la idea de unificar previamente una cosmovisión que por ser propia no quiere decir que sea universal. Ellos todavía están esperando que los orientales salgan de la Edad Media y aparezca la consiguiente Ilustración y la revolución francesa para que todo se arregle. Cuando se presentó  el problema de Egipto y países aledaños, los periodistas europeos llamaron aquello la Primavera árabe, porque pensaban que tras la caída de los dictadores soportados por los Estados Unidos, vendría la democracia. Pero lo que estaba en el fondo  era una visión teocéntrica del mundo, en que su religión lo dirigía todo y los libros sagrados eran la constitución de su pueblo. Ahora los Estados Unidos están siguiendo la misma línea de interpretación de los europeos, analizando el mundo bajo la perspectiva de sus propios problemas, sin  tener en cuenta la diversidad de las culturas y de los mundos diferentes. Y entonces piensan como Francis Fukuyama, que en las democracias se está imponiendo la posverdad, o que en las elecciones se están imponiendo las tesis falsas. Entonces señalan que el brexit británico se impuso porque los electores fueron asaltados en su buena fe y creyeron en las propuestas de los que estaban de acuerdo con la salida de la Unión Europea. Pero no tienen en cuenta que lo británicos están en la Union Europea porque les permitieron continuar con su libra esterlina y no con el euro. Aquí ya hay de por si un rechazo previo a la integración plena de las economías de Europa. Además,  ha sido una nación insular, tanto geográfica como políticamente hablando. Luego es forzoso concluir que los británicos no están cómodos con la Unión Europea y de ahí que lo manifestaran en el brexit. Y aquí en Colombia también prospera la tesis de que el voto por el no en el plebiscito se impuso porque los argumentos de los ganadores eran falsos e indujeron en error a los electores. Y, como si fuera poco, que Trump había ganado en Estados Unidos porque falseó los hechos, sin tener en cuenta otras causas como el desgaste que soporta un gobierno de dos periodos como el de Obama, y que la señora Clynton era mirada como la representante de la clase política corrupta, además de la sensación del americano medio de que Estados Unidos está perdiendo protag

jueves, 5 de enero de 2017

LA BIOGRAFIA DEFINITIVA DE HITLER



POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

Uno se pregunta cómo un ciudadano austriaco sin más pergaminos que su propia ignorancia, considerado “apátrida” en suelo alemán, con deseos de ser un artista para quién le resulta esquiva la Universidad, termina convirtiéndose en el amo y señor de todo un trecho de la historia de Europa del siglo XX. Y a su vez se da cuenta de cómo las dos ideologías que marcaban la pauta en esos comienzos de siglo y que lograron ilusionar a los partidos para llenarlos de sabias ideológicas, me refiero al nazismo y al comunismo, vinieron a correr la misma suerte: su desaparición. Primero la fascista o nazista y luego el comunismo. Había más aliento ideológico en el comunismo y de ahí que perdurara su influencia, porque el fascismo se alimentaba de nacionalismo. Incitando al pueblo italiano a su resurgimiento en la búsqueda de un nuevo Renacimiento y en el caso alemán de buscar todas las posibilidades del pueblo ario, con acento en la superioridad racial. Ian Kershaw en su completísima biografía sobre Adolfo Hitler (Planeta, 2016) nos lleva de la mano para adentrarnos en el proceso de la aparición y formación del “monstruo” que se apoderó de la Alemania de comienzos de siglo. Y nos deja como lección, para que aprendamos el resto de países, que pueden presentarse circunstancias tales, como era el caso de Alemania luego de la primera guerra mundial, con un país devastado, unos partidos políticos desprestigiados, un centro industrial en peligro buscando algo que lo mantuviera ante el peligro que significaba para el capital la amenaza comunista, un ciudadano del común esperando un  mesías que le aliviara la pesada carga en que se había convertido su vida. Los objetivos principales como acción de gobierno estaban basados en la persecución a los judíos, en el “espacio vital”, para lograr territorios pertenecientes a Rusia con el fin de incorporarlos a sus propias necesidades, y la lucha contra el comunismo. Otro de los aspectos centrales del periodo  hitleriano fue el culto al Führer, empezando  con el saludo del brazo en alto, el desfile de sus seguidores como si se tratara de un personaje sagrado, en un día especial a  la semana, para que el pueblo pudiera tener contacto con él. Y la absorción de los poderes. Primero fusionar los de jefe de estado y de gobierno, a la muerte de Hindenburg y ,luego, sacando de taquito la constitución alemana, creando la ley habilitante, que por estos días está muy de moda en Latinoamérica.

jueves, 29 de diciembre de 2016

CON EL SEÑOR ALCALDE.


 

POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

Era tal la angustia que reflejaba el doctor Rodolfo Hernández cuando lanzaba sus llamados de auxilio para que salváramos a Bucaramanga de una manada de truhanes que se la estaban robando, que la opinión pública se vio sorprendida y votó en masa por el candidato que bajo el lema de la lógica, ética y estética nos convocaba a las urnas. El  caso era desesperado y de no mediar la intervención primero del pueblo y luego de los jueces, de Bucaramanga no iría a quedar nada. De ahí que no tuvimos otra alternativa que darle el voto a quien nos convocaba a una tarea de depuración para que los ladrones fueran judicializados y llevados a la cárcel. Pero ya hace un  año que el nuevo burgomaestre se posesionó del cargo y no nos ha rendido ningún cuenta a sus electores, ni hemos sabido que alguien esté  en la cárcel por los robos que se estaban cometiendo. El alcalde dicharachero, de fonética raizal, que había conquistado una audiencia nacional por la forma en que enfrentaba el robo de una ciudad tan importante como Bucaramanga, ahora enmudecía y ni una sola boleta de captura circuló por los despachos del palacio de Justicia, ni un auto de detención, ni un llamamiento a juicio, ni una condena, que ya también era demasiado pedir en tal solo un año del estado de alarma en que estábamos colocados por las aulagas del nuevo alcalde. Llegamos a creer que  los ladrones habían sido amnistiados, contagiados seguramente de la política nacional, cuando apareció en las cadenas nacionales una información, que en Bucaramanga un señor que fungía de concejal era al mismo tiempo gerente del Terminal y, que con platas oficiales había puesto a disposición de sus electores no sé  qué prebendas para ganar la curul de concejal. Aquí se habría disparado el conducto que regulaba la entrada al canal de  la ética, luego el de la estética porque el caso no tenía presentación alguna y, de contera, el de la lógica, porque eso de acaparar dos cargos incompatibles entre sí no era lógico. Pero la ética, la estética y la lógica volaron  en pedazos como en la batalla de Ayacucho y solo, después de engorrosos trámites administrativos se llegó a una simple suspensión del funcionario de marras.Fue cuando despertamos todos de cierto marasmo, para recordar que se nos había convocado  para  una verdadera cruzada por la lógica, la ética y la estética. Pero no se veía el humo blanco esperado.

jueves, 22 de diciembre de 2016

LA MEDIACIÓN DEL PAPA.



POR RAUL PACHECO BLANCO.

 

Como católico me duele el papel que está desempeñando el Papa Francisco al tratar de mediar en los  conflictos entre naciones, como ha sido el caso primero de Venezuela entre el presidente Maduro y la oposición venezolana y en el caso colombiano entre el expresidente Uribe y el presidente Santos. En el primero se dejó utilizar por el gobierno venezolano en el momento menos indicado para intervenir, cuando el gobierno estaba contra las cuerdas  y se insinuaba el juzgamiento del presidente Maduro por parte del Congreso venezolano. Ahí le  prestó un favor al presidente Maduro,  que soportaba el fuego graneado de la oposición, cuando tiró  el anzuelo de la mediación papal para paliar un tanto el asunto y darse un  nuevo aire en la pela con la oposición. Así que si por ese lado se miran las cosas, el gran beneficiado de esa intervención papal fue el gobierno de Maduro. Con la mediación no se logró avanzar un solo paso y todo siguió  como al principio y con la respetuosa decepción de la mediación papal por parte de la oposición se inició una nueva etapa en la lucha por el poder en la vecina república. Y ahora el presidente Santos, apelando a la angustia de dar por finalizado el proceso de paz con las Farc, le pidió al Santo Padre la mediación para que a su vez lo salvara en la difícil coyuntura que estaba viviendo al haber  perdido el plebiscito, inventándose  formas inconstitucionales a fin de no someterse al escrutinio del pueblo en un nuevo plebiscito, o en otra figura que tuviera que ver con el constituyente primario. Y se llevaron al expresidente Uribe esperando que con medallitas arreglaban el asunto, cuando de sobra se sabe que el expresidente Uribe tiene ya marcada una hoja de ruta para la próxima campaña presidencial y, así fuera el mismo Papa el que le estuviera pidiendo no la iba a variar. El expresidente por paisa es muy católico, pero por paisa también en muy buen negociante y ciertamente el negocio que le proponía Santos por medio del Santo Padre no le cuadraba en sus cuentas. Así, como era de esperarse, de la reunión entre Santos y Uribe ante el Papa no pasó de una simple expectativa.Y el Papa sigue desgastándose inútilmente y dejándose utilizar de los políticos. Bien sabemos que a la Iglesia le va mal cuando intenta intervenir en política porque como lo dijo Jesucristo, su reino no es de este mundo.

jueves, 15 de diciembre de 2016

ANTE LA HISTORIA


POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

La generación de expresidentes del Nuevo Milenio no tenía un caudillo hasta que apareció Uribe. Y generalmente los presidentes en ejercicio buscaban pasar a la historia bien con una reforma constitucional o con la paz. Gaviria se llevó las palmas cuando pisó duro con asamblea constituyente y nueva constitución. Pastrana fue un gran comunicador y Samper un abogado de su propia causa en el proceso 8.000. Pero no había aparecido un gran político hasta que llegó Juan Manuel Santos. “Si no puedes vencer a tu enemigo, únete a él”, dice Maquiavelo. Y por eso Santos se unió a Uribe, sin mostrar en el rostro el más leve asomo de deslealtad. Como buen cundi-boyacense no deja que al rostro le asomen los verdaderos sentimientos ni sus  pensamientos. Así se ganó la confianza de Uribe y mientras éste podía estar más seguro con Uribito para reemplazarlo en el poder, optó por Santos. Lo demás es historia conocida. Ya a Santos no le importó un pito la constitución y se la puso de ruana, como cualquier cundi-boyacense que se respete y se la jugó por la paz. Lo que no pudieron hacer Gaviria, Pastrana ni Uribe, Santos lo lograba a base de cuanta maroma le era posible, como el apoyo de la comunidad internacional , empezando por Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Estados Unidos y la Unión Europea. Eso forzó mucho el logro del acuerdo. Y ya las cosas bien adelantadas con las Farc, se dio el lujo de dividir a la izquierda, llevando al gabinete a Clara López, cosa que no perdonaron los demás líderes del Polo, para  terminar completamente dividido. Moñona del presidente Santos. Y aún más, de pronto las Farc terminan alineándose con el Movimiento Nacional que promueve Santos, para cerrarle el paso a una derecha que puede unirse para la elección presidencial. Hasta el momento de aparecer Santos, Uribe era la gran figura de paso a la historia. Por su política fuerte contra la guerrilla y, sobre todo, por su temple de caudillo. Pero lejos estábamos de que aquel modesto columnista de El Tiempo, que solo llevaba un apellido presidencial y no una buena pluma, comenzaría semejante escalada que de ser nadie en política llegó a convertirse en el “dictador” de la política y con un premio Nobel de paz a las espaldas, que haría palidecer de envidia a don Aquileo Parra, quien se opuso a Benjamin Herrera y al general Uribe Uribe, para tratar de evitar la guerra de los Mil Dias.

martes, 6 de diciembre de 2016

DE LA MODERNIDAD A LA POSMODERNIDAD EN COLOMBIA.



POR RAUL PACHECO BLANCO.

 

Colombia viene en tránsito de la modernidad a la posmodernidad. Ese país moderno en que los sindicatos agitaban la política, los partidos políticos expresaban la opinión pública, los periódicos informaban y trazaban derroteros, la religión era extigmatizada, pues el laicismo se imponía, ya no existe. Ahora los sindicatos no tienen  el poder que antes exhibían. Los partidos políticos, unos auténticos ejércitos en que la fidelidad y la lealtad jugaban parejas alrededor de una doctrina y unos comportamientos, también han desaparecido. Se han venido liquidando así mismos, se han constituido en simples vehículos de familias para acceder al poder, pero no convocan ni difunden tesis nuevas. El Tiempo  antes bastión del partido liberal, su vocero natural y su orientador, ahora es propiedad de un conglomerado financiero, que seguramente será absorbido por la globalización. El Siglo antes la expresión del conservatismo, ahora es una hoja parroquial de escaso cubrimiento. Y los periódicos ya no informan porque todo lo sabemos primero por medios cibernéticos y los lectores se desplazaron a las redes sociales. La religión antes  una sola y verdadera  se batía a fondo con el protestantismo puro, ahora se ha abierto en un abanico de religiones creadas como empresas. Periodistas que antes se movían  en los periódicos y en la televisión, como el pastor Silva, ahora tiene su propia iglesia con mucha aceptación. Los antiguos guerrilleros como Carlos Alonso Lucio ahora son pastores, como lo fue el antiguo jefe de escoltas de Andrés Pastrana y esposo  de la cantante Marbel. Y el liberalismo ahora es religioso y tiene expresiones como la de Vivian Morales y el expresidente Alvaro Uribe. Y no es que sea a causa de la insurgencia de “avivatos” sino como expresión de un afán de espiritualidad que marca el ingreso a la posmodernidad, luego de la quiebra del racionalismo. Por eso ahora en el plebiscito se vio claro el nuevo panorama en que los sectores religiosos de todos los matices se hicieron presentes para defender las consignas del no cuando se veían propuestas de género. Y no es que volvamos a la Edad  Media como lo pronosticaba el filósofo ruso Nicolás Berdiaeff por convicción, o los periodistas liberales por falta de información, sino como  expresión  de la posmodernidad. En la premodernidad el cura de pueblo era el representante de la espiritualidad, en la modernidad el venerable gran maestro  y en la posmodernidad el pastor, fundador casi siempre de su propia iglesia, con muy amplia y fervorosa clientela.

lunes, 5 de diciembre de 2016

¿QUIEN DOMINA EL MUNDO?



POR: RAUL PACHECO BLANCO

 

Para tratar de entender el triunfo de Trump en los Estados Unidos nos sirve de mucho el pensamiento de Noam Chomsky, quien acaba de publicar su libro ¿Quién domina el mundo?, Ediciones B.S.A. 2016, en donde empieza señalando que los norteamericanos tienen una “idea” sobre lo que es y debe ser el país. Y el Gran Sello es lo que viene a identificarlo, pues se trata de un país decretado por Dios, el cual es como un monte resplandeciente, con líderes como Ronald Reagan un ”salvaje asesino y torturador”, quien orquestaba los crímenes más siniestros, en Centroamérica. Y que dentro de la idea del gran sello cabe la actual  “intervención humanitaria” que ha servido para invadir países y crear conflictos en el Medio Oriente. Por ejemplo, la invasión a Irak y el consiguiente conflicto que ha desembocado en la creación de Isis, el ejército musulmán que trata de vengar los derechos atropellados por los Estados Unidos. La doctrina del Área Grande da las bases para que se autorice la intervención militar a voluntad, cuando se trata de conquistar mercados, suministros de energía y recursos estratégicos clave, para moldear la opinión de la gente sobre el país y los sucesos que afecten a su subsistencia y seguridad. Y esta doctrina no es privilegio de un solo partido, sino que tanto republicanos como demócratas la han puesto en práctica. Y si bien es cierto le carga el acento a Ronald Reagan y a los Bush, también están Clinton y Obama y aun Kennedy, quien invadió a Vietnam del Sur. Con el dilema clásico de la seguridad  Estados Unidos tiene derecho a controlar la mayoría del mundo y la seguridad de este requiere algo que se acerca al control global absoluto. Condena también Chomsky la alianza  que ya va para rato con Israel y que no ha permitido que se plantee una solución justa para el problema con los palestinos, pues siempre se la ha jugado por las propuestas judías. Y en cuanto al terrorismo, que siempre ha servido como excusa desde el 11 de noviembre para perseguir a quienes considere peligrosos y terroristas, pues está  por delante la seguridad de los norteamericanos, fuertemente amenazada a partir del derribo de las torres gemelas. Para Chomsky su país es un “estado canalla”, por todo lo que se apropia para su beneficio en desmedro de otros países. Y el mundo está dominado no por estados, sino por conglomerados multinacionales, grandes instituciones financieras, imperios comerciales y los mercados.