viernes, 31 de diciembre de 2010

DE MARBELLE A LA MAJA DESNUDA DE BOTERO.

















POR: RAUL PACHECO BLANCO:

El monumento a Merbelle en el parque Santander sigue vivo. No ha sido posible que lo erradiquen de allí y además, soportó con estoicismo el invierno que desoló a Santander.
Allí sigue Marbelle impávida, exhibiendo sus caderas de miedo, con el peso del globo terráqueo sobre sus manos de bronce. Hasta la misma Marbelle protestó por ese acercamiento hacia su humanidad, por cuanto no salió de allí la música de carrilera en que ella es fuerte, sino una especie de vallenato destemplado al que se le fue la mano en bronce. A Marbelle la alcanzaron a entrevistar por la W, la emisora de Sánchez Cristo, para saber su reacción ante el monumento que le habían erigido en el parque Santander de Bucaramanga y, ella se mostró muy complacida en principio y , dio las gracias , por homenaje tan señalado por parte del alcalde Vargas Mendoza ; pero al venir a la ciudad y ya de cerca olfatear sus caderas y de tantear el esfuerzo mayúsculo a que se veía sometida soportando el peso del mundo, tendió a sentirse agraviada. Y lo manifestó. Y el alcalde tuvo que pedirle excusas y decirle que no era ella, que solamente había un pequeño parecido, más que todo por la parte de atrás, pero que tuviera la seguridad de que no era ella. Que se trataba de un mal entendido. Marbelle, muy buena gente, aceptó las excusas.
Pero el alcalde decidió desembarrarla del agravio que cometió con la cantante y con la ciudadanía, y lo consiguió : trajo una estatua de Botero y la instaló en el parque San Pio. Y quedó colocada en el mejor sitio posible, con una estupenda visibilidad, tanto para el que la contemple de cerca, como para el que la vea de lejos, yendo en automóvil. Le da a la ciudad, un aire internacional. En este caso, el alcalde la sacó del estadio, se sobró y cobró con creces el magno error que cometió con la estatua de Marbelle.
Estas obras reconfortan y sacan un tanto a Bucaramanga de ese aire parroquial que no se atreve a mirar en grande, sino que insiste en obras menores de cualquier artista varado o de cualquier perico de los palotes con el cuento de que es santandereano. Vaya expediente para darle patente de corzo a talentos menores.











La gente se siente tan complacida con la maja desnuda de Botero, que se ve rodeada de personas ansiosas de tomarse una foto con ella, de llevarse para su casa un recuerdo , de admirar esa desmesura de las carnes que son apenas un motivo para el manejo del espacio, que nada tiene que ver con la tradicional sensualidad o sexualidad del cuerpo femenino, sino un deleite visual que a pesar de la grasa es grácil y que para algunos críticos se trata de tomar como modelo a la burguesía en su consumismo que lleva a esos excesos, así como Velásquez se ensañó en sus tiempos con la nobleza española o Goya con Carlos IV y su familia.

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