sábado, 18 de junio de 2016

LA LEY DEL PÉNDULO.


 

POR: RAUL PACHECO BLANCO.

 

La modesta ley del péndulo se ha venido imponiendo a la dialéctica marxista y a la ley del mercado neo-liberal. Como su nombre lo indica, el poder oscila de un lado a otro, sin interferencias conceptuales, sino  al simple lomo de las realidades. Si nos montábamos en el discurso marxista vendría necesariamente la dictadura del proletariado y la propiedad común para todos, a la medida de sus necesidades y la desaparición del estado. Y nada de esto ocurrió ni ha ocurrido, pues la dictadura fue de personas y no de la comunidad toda y la propiedad no se irrigó sino que cambió de dueño, pero igualmente concentrada. Aquí en Latinoamérica la plata que antes estaba en manos de la familia Somoza, ahora está en manos de la familia Ortega, lo mismo que el mando. Sino simple y llanamente recorrió el espacio correspondiente para llevar al poder las tesis contrarias, en ese lento ir y venir del péndulo de un lado al otro del espectro político. Como el péndulo se terció al lado de Chávez, Kischner, Morales, Rousseff, ahora viene la destorcida y se insinúa el cambio en Venezuela con una oposición que ya lleva un tercio de los poderes, Macri en Argentina y en Bolivia ya el pueblo falló para no darle otra oportunidad  en el poder a Morales. En Brasil está suspendida la presidenta a la espera de un juicio político que puede llevarla fuera del poder. Y queda pendiente Ecuador, y Nicaragua se constituye en la excepción que confirma la regla, porque allí Ortega se las ingenió para echarse al bolsillo al comandante Cero, que es empleado de su gobierno. Así que el elemental paso del tiempo y el necesario desgaste en el poder, hacen posible que surja la otra alternativa, cuando el pueblo se ha cansado por la pérdida de sus expectativas y que el ideal de un gobierno que convenza a todos no se da, sin que obedezca a un imperativo categórico, o que fluya por debajo de la corteza de la tierra como si fuera un elemento biológico o vegetal. La tesis de Spengler sobre la forma en que aparecen las culturas y las civilizaciones, en que se desarrollan como  organismos vivos que nacen, se desarrollan y mueren, no tienen cabida en el plano político que se mueve al vaivén de las circunstancias y muchas veces al empeño de simples personas de carne y hueso. Y al neoliberalismo le ha ido mal, porque luego de un parpadeo, el estado vuelve.

No hay comentarios: