POR: RAUL PACHECO
BLANCO.
Al tomar el libro del expresidente Uribe en las manos, uno piensa que al abrirlo se va ha encontrar
con grandes estrategias políticas, o con
las vigas maestras de un pensamiento político, o los grandes programas de obras publicas, o la trayectoria de un partido, en este caso
el liberal o por lo menos del partido de la U. Pero se encuentra en cambio con
la narración de un guerrero. Desde el primer momento hasta el último, la lucha
contra las Farc abarca todo el panorama narrativo. No hay bala perdida. Desde
luego que se trata del leit motiv de su
gobierno, basado en la política de seguridad, pero hay poco de otras tareas
administrativas.
Y la historia de
todos los atentados que ha sufrido a través de su vida política, empezando por
la muerte de su padre, un señor que se alcanza a ver como el forjador de su
carácter , con la anécdota del toro que
citaba para sacarle un pase de pecho. El libro se ordena alrededor de temas como el amor, el coraje, la constancia, la confianza, la responsabilidad, la lealtad, que son las virtudes que suele
cultivar el expresidente.
Y por cierto, cuando
habla del amor, empieza y termina con estas frases en su capitulo primero : “
Las tropas están listas, señor Presidente. Procedan bajo mi
responsabilidad-dije. Cerré los ojos y recordé sus caras. Entonces recé” . Y la
gran tragedia de su vida arranca con la muerte de su padre en la finca en 1.983.
Hace luego un diagnostico muy válido sobre las causas de
nuestra perdición y señala : “ 1) Su difícil geografía y 2) la incapacidad
histórica o la falta de voluntad de los
gobiernos para proyectar la suficiente autoridad en todas las regiones del país.”
Y es tan válido el diagnóstico, que de ahí se han prendido los guerrilleros
para justificar sus acciones.
Y se da uno cuenta cómo se va alimentando esa alma de
guerrero del presidente Uribe, cuando de pequeño tuvo que asistir a la
presencia de unos trescientos guerrilleros liberales que exigían refugio y alimentos a su padre,
comandados por el capitán Franco.
Además, la condición de finquero de su padre lo fueron
metiendo en un mundo como el de los Ochoa, célebres criadores de caballos de
raza, que precisamente tenían sus contactos con el cartel de Medellín.
Y se afianzan con el ataque de las Farc a su finca
Guacharacas, en 1.983, en donde salió herido su hermano y al buscar un avión que lo
transportara, solo encontraron uno que era de propiedad de Pablo Escobar.
En 1.996 descubrió un plan para secuestrar a sus hijos y, antes, en 1.991, para secuestrar a doña Lina. De ahí
el plan guerrero que le dio vida a las Convivir cuando estuvo en la gobernación de
Antioquia, reconociendo el error de haberles permitido utilizar armas largas .
Y por su parte las Farc tampoco bajan la guardia, pues en su primera campaña
presidencial le activaron bombas en Barranquilla con un saldo de tres muertos y
22 heridos, cosa que se repite el día de su posesión cuando estallaron otras bombas.
Macaco a su vez lo quería matar. Viene el caso del secuestro de Fernando Araujo
en el cual dilata la narración y se engolosina con ella, en tal forma, que se
lleva alrededor de siete capítulos.
Condena si, los falsos positivos que no tienen justificación
alguna y que no fueron prohijados por el ejecutivo. Saliéndose un tanto del esquema narrativo de
orden publico entra a referirse al crecimiento económico que pasó del 1,9 al 4,7% y al 6,7% y al 6,9%., lo cual
se acompañó con la disminución de la pobreza que se redujo del 53% al 38% y luego
al 22% , sacando de la pobreza a trece millones de colombianos.
Pero lo ideológico, lo político, lo social, lo económico , pasan
a un segundo plano en medio de su combate a fondo con las Farc.
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