Se puede o no estar de acuerdo con el senador Roberto
Gerlein Echeverría sobre su lenguaje coprológico para referirse a las parejas
homosexuales, pero de acuerdo con el art 185 de la constitución nacional, al parlamentario
lo cobija la inviolabilidad sobre lo que
diga y sostenga en las sesiones del Congreso. Esto forma parte del fuero
parlamentario que antes incluía la inmunidad parlamentaria, que consistía en no
poder detenerlo cuando cometía un delito, antes de que la cámara respetiva
levantara la inmunidad parlamentaria. Este sistema se abolió con la constitución del 91 y se dejó en que todos los casos penales en que estuviera
envuelto un parlamentario, debía ser
juzgado por la Corte Suprema de
Justicia.
Y desde luego, se podía echar mano de él y ponerlo a buen
recaudo a órdenes de la Corte. Pero a su vez, quedó vigente la inviolabilidad
sobre “ las opiniones y los votos” que emitieren en el ejercicio del cargo, lo cual
indica que esa inviolabilidad los cobija cuando se opine fuera del recinto. Es
decir, se trata de un derecho muy amplio.
Por lo tanto, en el caso del senador Gerlein el Procurador
no tiene competencia para entrar a sancionarlo, así se trate de una discriminación contra la
comunidad homosexual. Es más, cuando se
adelantaba el juicio en el Congreso contra el expresidente Samper, se formuló
demanda contra los parlamentarios que habían votado a favor del expresidente, cohonestando así, la
violación de la ley por parte del expresidente. Fue precisamente la ex fiscal
Viviane Morales quien entró a defender a los parlamentarios ante la Corte,
alegando precisamente esta inviolabilidad en cuanto al voto se refiere, el cual
va enlazado con el de opinión . La Corte en su sabiduría, estudió el caso y lo
falló, dándole la razón a la ex Fiscal Morales, porque en ese evento del voto
los parlamentarios eran inviolables.. En esa forma, los parlamentarios
encabezados por el célebre Heyne Mogollón fueron absueltos, no obstante el
repudio de la opinión pública que se sintió burlada.
Ahora el senador Gerlein está envuelto en su lio por haberse
expresado en la forma en que lo hizo y de ahí que han solicitado una sanción
contra él, primero ante el Procurador y luego seguramente ante la Corte.
Lo cierto es que solamente el mismo senado , por razones
disciplinarias, sería el que pudiera sancionarlo. De lo contrario, nada prosperará
contra el senador costeño, que por cierto ha sido uno de los más brillantes
parlamentarios que han pasado por el Congreso y pertenece a una especie ya
extinguida de políticos brillantes, que se expresan elocuentemente con la
palabra, bien sea oral o escrita y que sobresalen en medio de la parca condición de los actuales.
Deben por lo tanto, aguantarse las ganas, como se las estará
aguantando el señor Procurador, a quien
no le produce mayor escozor regalarle a cualquiera una inhabilidad
política de 18 años y una pérdida de la curul en forma inmediata, más en esta
etapa de navidad en que se expresa la generosidad.
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