viernes, 19 de febrero de 2016

NI PLEBISCITO NI ASAMBLEA CONSTITUYENTE



POR: RAUL  PACHECO  BLANCO.

 

Para que se dé el proceso de paz a la luz de nuestras disposiciones legales y constitucionales no necesita de mecanismo alguno  que busque su ratificación. Es una decisión que se cae de su peso, pues tratándose de un derecho fundamental  no se necesita ratificación  popular, sino que se ponga en práctica para uso de los ciudadanos. Así que sobra la asamblea constituyente, el referendo, el plebiscito o la consulta popular¿ Por qué  decimos esto? Porque la constitución manda que el estado debe garantizar la paz. Y por eso pone en cabeza del presidente de la república, la responsabilidad de amparar  ese derecho. Así que es obligación del mandatario de turno de garantizar la paz a sus gobernados. Y de ahí se desprende su capacidad para llevar adelante toda clase de políticas orientadas  hacia la paz. El Presidente no tiene que pedirle facultades ni al congreso, ni a las cortes, ni al pueblo para adelantar un proceso que  busque la paz. Cuando se trata de una obligación, entonces para qué  una refrendación cuando es un simple acto del servicio del presidente, como dice el argot castrense. Se trata pues, de una decisión eminentemente política que tiene riesgos y que esos riesgos se deben enfrentar cuando deba enfrentar alguna elección, cuando el pueblo le dará o no su apoyo a la manera como se está llevando el gobierno. Para eso son las elecciones: para elegir gobierno y luego tanto en las elecciones parlamentarias como en las regionales, el  pueblo tiene la facultad de aprobarlas o reprobarlas, por medio del voto. Lo que se necesita es que el proceso vaya cuajando mediante las disposiciones de orden legal, que bien pueden ser de tipo constitucional cuando el acuerdo logrado necesite de un ato legislativo y no de una simple ley. Cuando se vayan a firmar  los acuerdos el trabajo legislativo debe haber terminado. ¿Entonces para qué una nueva instancia como el plebiscito, o una asamblea constituyente cuando el proceso mismo se ha agotado y las dos partes están de acuerdo en lo pactado. La asamblea constituyente se  convoca para entrar a debatir y decidir los términos del arreglo, pero cuando ya todo está debatido y decidido sin margen alguno de enmienda, no hay necesidad porque  porque su papel es meramente notarial. De allí no va a salir ni una nueva constitución, ni una nueva enmienda, sino simple y llanamente refrendar lo hecho, sin quitarle una coma porque se puede venir abajo todo el proceso.

GERMAN III



POR: RAÚL  PACHECO  BLANCO.

 

German Vargas Lleras no la veía fácil. De ahí que resolviera  hacer actos de humildad como ser el vicepresidente de Santos para tener el suficiente agarre a la hora de los votos. En cambio desde afuera, desde la tribuna se veía fácil el acceso de Vargas Lleras como tercera cuota de su casa presidencial, para igualar en esa forma a la casa Ospina. A decir verdad, la cosa se ha venido complicando, pues si el camino se veía muy despejado tan  solo hace poco tiempo, ahora han surgido cosas inquietantes. Tres partidos se habían unido para llevar a la presidencia a Juan Manuel Santos, Cambio Radical, el liberalismo y el partido de la U. Pero todo parece indicar que el divorcio entre Cambio Radical y los otros dos, que vienen a ser lo mismo, porque es puro liberalismo, se ha venido deteriorando. El presidente por una parte busca arreglar una nueva coalición para sacar adelante el proceso de paz, en donde es probable que no esté Cambio Radical, tanto por su poco entusiasmo por el proceso mismo, como por el  juego de la próxima candidatura presidencial. El gavirismo no le jala a la candidatura Vargas Lleras, ni el sector de izquierda  del liberalismo. De ahí que haya surgido la candidatura de Humberto de la Calle. Y estaría por definir el apoyo que el presidente Santos le dé  a uno de  los dos candidatos, Ahí la tiene difícil Vargas Lleras porque el presidente Santos se hará la consideración de que él, siendo tan buen muchacho abandonó a Uribe, ¿ qué no podría pasar con Vargas Lleras, a quien no  consideran tan buen muchacho? Podría llegarse a un acuerdo entre Uribe y Vargas Lleras  teniendo en cuenta  que el proceso de paz no va con ellos, bien sea por razones de fondo o de procedimiento. Considerando esto, le vendría mejor al presidente Santos, irse con De la Calle, para estar más seguro en cuanto a la implementación del proceso de paz.  De ahí que el presidente Santos esté alentando un nuevo movimiento nacional en torno a la paz, para que se vayan definiendo las cartas y no quede  nada por aclarar. Es  decir, obligar a Vargas Leras a que se pronuncie sobre  el proceso de paz, porque un presidente electo que no esté a favor del proceso no le sirve para continuar su política. Y el Centro Democrático ahora es partidario de una constituyente porque consideran que si los colombianos la convocan completan una mayoría que anularía los acuerdos.

EL EXTERNADO DE COLOMBIA



POR: RAUL  PACHECO  BLANCO.

 

Llegar al Externado después de haber pasado por la Javeriana era como hacer  tránsito de un  bullicio denso, dado por los jugadores de ping pong que jugaban a la entrada, el incesante tránsito de alumnos por sus pasillos, el movimiento de la carrera séptima con las flotas de buses y carros al circular y dejar pasajeros, convertía todo aquello en un torbellino de cosas, mientras que el Externado era un remanso de paz, interrumpido apenas por el juego de la cascarita en los estrechos pasillos de la Universidad, o la llegada del profesor Goyeneche quien entregaba parte de sus proyectos, como el de pavimentar el rio Magdalena. En la Javeriana habíamos cursado el primer año de derecho y hasta la cafetería nos llegaron en masa los estudiantes de la Nacional, quienes nos instaban a entrar en una huelga  y nos exigían que los dejáramos hablar, cosa a la cual accedimos no sin antes resistir la befa por retrógrados, confesionales, enemigos del libre pensamiento. Pero los dejamos hablar. Y cuando terminaron, yo me subí a una mesa para exponer nuestro pensamiento, e inmediatamente los nacionalistas empezaron a sabotear, para después entrar en razón cuando se les dijo que estaban en una universidad ajena y que ya los habíamos dejado hablar a ellos. Luego el  turno era para nosotros. Y eso que no estaba por ahí el padre Giraldo, porque cuando él podía y veía algún bochinche que perturbara el ambiente, procedía a apagar la luz del salón y sacar a todo el mundo. El cambio de Universidad me permitió  ver otro enfoque. Estaba uno montado sobre una Inquisición que se veía bien, porque la verdad es la verdad. Una moral religiosa, el estado confesional, la religión por encima de Dios. En cambio del otro lado aparecía la Ilustración, la reforma de Lutero, la concepción laica del estado, la ética y no la moral. De ahí que el horizonte intelectual se amplió, abarcando más espacio en la búsqueda de la verdad que tiene una entidad total y no dada por  un  solo ángulo. Y esto desde luego también tiene sus consecuencias para entrar a analizar la historia, una historia que en siglos pasados estuvo dominada por los exégetas de la iglesia católica y por un pensamiento convencional, para luego en el siglo XX soportar el monopolio de una historia narrada bajo el punto de vista liberal y luego marxista. Esto como panorama visto desde un dron  para celebrar los 130 años del Externado de Colombia.

jueves, 28 de enero de 2016

EL CUENTO


POR: RAUL PACHECO BLANCO
 

El cuento de los futbolistas colombianos es viejo. Pasan por etapas que van quemando con alguna regularidad e  incluyen el anonimato, la consagración, el declive y el retiro. En una primera etapa el futbolista empieza por hacer cursos de humildad de manos de  entrenadores argentinos. Es la etapa en que supera el hambre, se cubren las necesidades más elementales, el lenguaje todavía tiene el olor de la tierra y las ganas de un costeño adolescente. El futbolista no se toma un trago, no visita bares ni prostíbulos, cuida su alimentación y se entrega en el campo de juego como  lo hace el novillero en el toreo. Todo va bien hasta que meten el primer gol. Una vez logrado, los ideales de la víspera se congelan y pasan al cuarto de san alejo. El periodista cruel con las malas tardes, cuando viene la victoria e individualmente el gol, se desata una catarata de elogios que marean al jugador. A partir de ahí, él ya se ve distinto, se siente predestinado, con una halo de luz encima de su cabeza. Y empieza a no dormir porque lo desvela la gloria. La gente lo acosa para pedirle autógrafos, tomar  selfies. Las mujeres se derriten por él  y él por ellas. Ya la vía de los bares se abre, los buenos licores, la buena comida. Los entrenamientos ya no alcanzan para sustituir el aumento de peso. Cuando entran a la cancha, cualquier paso que dan, oculta el sol. Prácticamente, como dicen los costeños, el futbolista se enferma, más del espíritu que del cuerpo. Le queda muy difícil volver a sus raíces, de volver a entender el lenguaje del hambre, de las necesidades. Ya se fastidian  de verse en todas partes: en los periódicos, en las revistas, en la televisión. Y se aburren de escucharse por radio. Siempre las mismas preguntas y las mismas respuestas. Las cosas no se dieron, no tuvimos suerte. Hasta se vuelven filósofos : perder es ganar un poco. Y se entra en el periodo final del ciclo que es la indolencia. Ya nada importa, porque todo está hecho, la gloria, el dinero, las mujeres, la fama. Muchas veces tienen oportunidad de hacer un gol, pero les  falta un gramo de aliento, y se descuidan pensando en la prima, en el próximo contrato. Y empiezan a bajar. Los ponen de suplentes y se enojan. Le hacen desplantes al técnico y lo amenazan con hacerle la guerra en el camerino o en la cancha: fuera la tiranía de la táctica.

QUÉ IRONÍA



 
ENTRE  LOS  SISTEMAS   PRESIDENCIAL   Y  PARLAMENTARIO.

POR:  RAUL  PACHECO  BLANCO.

 

Tanto Venezuela como España sufren los efectos de su sistema de gobierno. Y ambos países se encuentran trabados por culpa de esos modelos que desde luego son los dominantes en Europa y en Latinoamérica. Venezuela por tener un sistema presidencial permite que haya  una mayoría parlamentaria que no está en el gobierno. A su vez España, que tiene un sistema parlamentario no ha podido formar gobierno, porque el partido Popular si bien ganó las elecciones, no le alcanzó para hacerse a una mayoría suficiente. En esas condiciones, tuvo  que echar mano de otros partidos  para que lo acompañaran en esa tarea, cosa que no logró, pues el partido más afín y que lo podría acompañar como  “Ciudadanos”, el número de parlamentarios con que cuenta no le alcanzó. Y ahora viene el turno de la oposición, cuando el Rey  le dio el encargo a Rivera, jefe del Pesoe,  para que intente llegar a la mayoría necesaria. De lo contrario, se tendrían que repetir las elecciones. Si tuvieran un sistema presidencial esto no ocurriría, porque el pueblo  elegiría  directamente al presidente, sin necesidad del congreso. Y a su vez, si Venezuela tuviera un sistema parlamentario tampoco tendría problema porque de hecho se produciría  el cambio de gobierno al obtener una mayoría calificada ¿Cuál de los dos sistemas es más democrático? El parlamentario no elige directamente al presidente, sino que lo difiere a la decisión del Congreso. Si se logra conformar mayoría parlamentaria se podrá escoger al presidente, de lo contrario, no.  Ahora, si la mayoría es contundente, en ese caso el congreso solo tendría que refrendar el mandato popular. En el presidencial el pueblo si elige directamente al presidente, sin necesidad de que intervenga el Congreso. Si queda el presidente en minoría parlamentaria, allá él. La gran ventaja del sistema presidencial es la estabilidad, pues el aval que le da el pueblo cuando lo elige es para todo el periodo y no como en el sistema parlamentario que va hasta la primera moción de censura que se plantee  para bajarlo del cargo. Ahí está el caso de Maduro que si no es por el sistema presidencial ya estaría fuera de Miraflores. En todo caso  si se fuera a implantar el sistema parlamentario en latinoamérica, ningún presidente sería capaz de terminar su periodo. Las mociones de censura volarían de año en año hasta que prosperaran. Y quizá en Europa a su vez, tampoco funcionaría el sistema presidencial porque lo considerarían absolutista y dictatorial.
 

EL DEFENSOR CAÍDO




POR: RAUL  PACHECO  BLANCO.

 

No todo podía  ser éxito  en la carrera del defensor del pueblo, Jorge Armando  Otálora. Dueño de  una fisonomía de rasgos indígenas muy bien marcados buscó de otra parte darle una carga de pulimento a su personalidad, para llegar a vestirse, expresarse y rodearse bien. Se trata de una persona que evidentemente se ha superado en su vida, pues no lo acompañan apellidos campanudos, sino  comunes  y corrientes. Pero le falló un ángulo: el de conquistador. Ahí si le fue como a los perros en misa. Y empezó a enredarse. El hombre iba en serio con su secretaria a quien consideraba su novia y ella por el contrario no llegaba hasta allá. Solo esperaba que  le pasara el capricho de jefe recién elevado a posiciones interesantes. Y lo que él llamaba  su noviazgo fue de pronto brutalmente calificado  por su secretaria como simple acoso sexual. Nada más frustrante para un alto funcionario que le pasen cosas como ésta. Porque generalmente el conquistador logra  sus objetivos y conquistas empoderado de sus condiciones y  le pone el sello personal a sus faenas de catre. Pero que le salgan con el cuento de que son acosos sexuales y no actos de conquistador, es como para sentirse autor de falsos positivos. Y todo porque el defensor  no tiene los pergaminos suficientes de orden racial, social o económico para ser contemplado  como carta ganadora en la conquista de la mujer.  Mejor le iba al expresidente Julio César Turbay, del cual  no se quejaban las señoras, pues quien ponía el grito en el cielo era el arzobispo de Cúcuta, precisamente por el éxito del presidente en esos asuntos no oficiales. Si hubiera sido un pésimo conquistador, como el actual defensor, el obispo no se hubiera pronunciado. Y si fuera un cachaco bogotano tampoco habría corrido la suerte del defensor, a quien no le perdonan su origen humilde, su espíritu de sacrificio, su inteligencia. Pero echó por terrenos desconocidos, o sin medir sus condiciones naturales para semejantes faenas y, encalló. Y quienes se han debido sentir seducidas terminaron por sentirse acosadas. Cometió  errores garrafales como el de  mandar videos con imágenes  suyas, en donde sostiene en la mano una de sus carencias, pues de antiguo sabemos que nuestro habitante andino no ha sido tan bien dotado para estos menesteres, como el habitante de la costa que si saca la cara por su  comunidad. Un video de esas características  debe ser lo más  desilusionante para el sujeto pasivo de la conquista.
 

viernes, 22 de enero de 2016

LA CAIDA DE LOS GIGANTES DE KEN FOLLETT


 
POR: RAUL  P ACHECO  BLANCO.

 

Los socialistas suecos, muy elegantes por cierto, llevaron a Lenin hasta una tienda de ropa para quitarle de encima ese aspecto  de granjero pobre, con botas desgatadas por el uso y el abuso, para envolverlo  luego en un abrigo de cuello de piel  y armar  un hombre nuevo que tuviera la apariencia de un estadista, como el que iba a presidir la nueva Rusia antizarista. Esta es una de las muchas escenas de la novela La Caída de los Gigantes, de Ken Follettt, un novelista galés  quien se propuso novelar el siglo XX europeo, comenzando por  la primera guerra mundial que traería la caída de los grandes imperios, como el ruso, el alemán, el austrohúngaro,   el inglés, para entrar luego a la revolución rusa de 1.917,  y a la lucha por los derecho electorales de las mujeres. Para ello se vale de familias que soportan el peso de esas experiencias  y pone en escena a los ingleses Fitzherbert, americanos Dewar, alemanes von Ulbritch , rusos Peskov, entre otros. Al principio uno echa de menos a los austrohúngaros y serbios y bosnios, pues la primera guerra mundial estalló por la muerte del heredero  de la corona austrohúngara, el archiduque Francisco Fernando y su esposa en Sarajevo a manos del serbio Gavrilo  Princip.  Pero le quedaba más cómodo terciar por predios conocidos, mostrándonos  el Londres de principios de siglo , los mineros ingleses con su problemas de tipo social y de seguridad, la desesperación del pueblo ruso por la falta de pan y la dictadura de un zarismo ya desaforado, hasta el punto de soñar con una democracia que les irían a proporcionar los bolcheviques de Lenin y Troszky. ¡qué ironía!. Así  que ese aire prerrevolucionario ruso quede muy bien reflejado, lo mismo que el drama que vivieron alemanes e ingleses por culpa de la guerra , cuando uno de los personajes de la novela, Walter, decide casarse con su novia inglesa  Maud, antes de que empezara  la guerra, para luego hacerle frente a una separación de tres años para poder disfrutar de su vida conyugal.  Y cuando ya avanzaba la guerra, el presidente norteamericano Woodron Wilson, decide participar en el conflicto, para asegurar en esa forma, el triunfo de los aliados sobre Alemania. Y Alemania a su vez pasará por épocas tan difíciles que seguramente le servirían para abonar el sitio que hoy ocupan  dentro de la eurozona , como dueños austeros de la cartera europea.