martes, 3 de septiembre de 2019

LA “NIÑA CECI” EN EL EXTERNADO DE COLOMBIA

POR: RAUL PACHECO BLANCO

Esa mañana el sol lucía radiante, sin sombra alguna que viniera a interrumpirlo y penetraba por todos los recodos de la entrada principal del Externado de Colombia, poblada de muchos árboles, pero sin que llegaran a perjudicar el brillo del sol. Se realizaba un acto académico, en donde llevaría la palabra el expresidente  López Michelsen, quien se hallaba acompañado de su esposa, la niña Ceci, como la llamaban las gentes de Valledupar, cuando aquel fue el primer gobernador del nuevo departamento. Eran los años noventa.

Yo trataba de acomodarme, de buscar un lugar donde el sol no apretara tanto y lo mismo le ocurría a otros tantos y, alumnos y profesores  nos  reuníamos  para escuchar al expresidente.

En las filas de los invitados especiales estaba la niña Ceci, pero sin que pudiera protegerse de alguna sombra amable. Se hallaba sentada si, en un incómodo asiento metálico, pero con el sol de frente, acariciándole el rostro blanco y sonriente. Miraba hacia un lado y otro y  le paraba bolas a lo que decía su esposo, quien leía su discurso, con ese dejo pausado que lo caracterizaba, rayano en la languidez.

Yo por mi parte, cada vez que podía, mientras escuchaba al expresidente López, miraba hasta donde se encontraba la niña Ceci, y establecía comparaciones con la demás gente: Señoras muy bien arregladas, bien sentadas, pero con la incomodidad a flor de piel, en sus rostros se veía el fastidio por el sol que les caía de frente y sin esguinces. Y volvía a mirar a la niña Ceci, y encontraba su rostro imperturbable, sin un  ligero gesto que denotara cansancio, fatiga, fastidio, nada, siempre la sonrisa a flor de piel. Sin arrugar la cara.

Alguien al verla bajo el sol picante de tierra fría, que es más fuerte que el de tierra caliente, le  acercó una sombrilla compasiva para ablandar el sol. Pero ella, con la misma sonrisa en los labios, sin mover un solo músculo de la cara, dio las gracias y rechazó la oferta.

Ante esta actitud la amable anfitriona tuvo que retirarse con su sombrilla en las manos, para colocarla en el mismo sitio donde la había tomado.

Y la niña Ceci, seguía impávida. Y sonreía, como sonríe la realeza en ceremonias parecidas.

Yo me distraje más mirando la actitud de la niña Ceci, que en el discurso del compañero-jefe, y  no hallaba donde protegerme  del sol calcinante, que en nada afectaba el rostro sereno de la niña Ceci.

Ahora, a los 105 años y cuando ya no le caía  el sol en la frente se ha ido con la misma sonrisa en los labios, la Niña Ceci.

 

jueves, 25 de julio de 2019

LA MUERTE DE JESÚS


POR: RAÚL PACHECO BLANCO

En la última novela del premio nobel  J.M.Coetzee, se da el lujo de pasearnos por la vida del pequeño David, quien a la edad de diez años contrae una rara enfermedad, pero no por ello pierde ese aliento sobrenatural que lo cobija y que lo hace perdurar ante su comunidad.

¿Cúal es la intención de Coetzee? Por qué tituló la novela como la muerte de Jesús si Jesús no entra en escena en la realidad y Coetzee se engolosina presentando perspectivas, cada vez más profundas sobre su personaje, a quien el lector lo toma  como la imagen de Jesús, para divagar acerca de la familia de David y sacar algunas conclusiones.

Es un novela abierta y  da para muchas interpretaciones y consideraciones: por ejemplo: Por qué hace tanto énfasis Coetzee en la orfandad de David y en la falta de química entre él y sus padres adoptivos?  ¿Se trata de humanizar a Jesús al criticar que no había sido concebido por la virgen María, dada su naturaleza divina y la unión de pareja entre ella y José queda en una encrucijada, como si el matrimonio no fuera la máxima expresión  de amor entre cónyuges y la justificación de sus relaciones carnales, para engendrar otros seres y proyectar al hombre a través de los tiempos?

Pero si es innegable el afán de Coetzee por proyectar la muerte de Jesús, que vuelve y juega, como en la concepción nietzhcheana del eterno retorno, al encarnarse de nuevo Jesús en un huérfano y ver que no casa con sus padres adoptivos, a quienes les falta responsabilidad en la tarea escogida y tacha de ineptos, Dimitri, el personaje que hace las veces del malvado pero en trance de corregirse y asirse a una fe que lo restaure y lo proyecte en su nueva vida.

Y cuando les dice en una carta para el padre adoptivo de David, Simón, algo tan concreto como esto: “Pero tú sabes la verdad. Y la verdad es que jamás fueron una familia feliz, ni siquiera una familia. La verdad es que el joven David no era hijo de nadie, era un huérfano a quien, por razones personales, acogiste bajo tu ala y rodeaste con un cerco de espinas para que no pudiera huir y remontar vuelo”.

Luego la intención de Coetze es hacernos ver que a Jesús terminamos matándolo y no comprendiendo su mensaje y, sin embargo, algo queda de semejante desafío. A Jesús lo matamos cada rato, lo consideramos como un huérfano a quien no permitimos  se realice, por lo menos en nuestros corazones.

En cuanto al culto por el quijote de Cervantes, es una confesión personal de Coetze, quien ha preferido que sus obras sean cobijadas por el español y no el inglés, por cuanto para él la lengua inglesa está lejos de llenar sus expectativas de interpretación.

Por lo demás, la prosa no se da ninguna clase de lujos ni aparecen metáforas deslumbrantes ni nada que se la perezca, pues la regla es la claridad, despojada de toda arandela que distraiga sobre la esencia del relato, que va por los predios de la filosofía, filosofando, lamiendo la corteza de las palabras en su significado.

LA GRAN HISTORIA DE TODO


POR: RAUL PACHECO BLANCO 

Se trata de un libro muy completo sobre los orígenes del universo, donde se tiene oportunidad de estudiar paso a paso  el proceso que se vivió hace millones de años, para llegar a lo que es el mundo en la actualidad. David Cristian, el autor, envasa en umbrales los distintos periodos de la formación o creación del mundo: Desde  el bing bang, pasando por las  estrellas, las galaxias, el sol, la vida, los humanoides, el homo sapiens, para pasar luego al periodo de la agricultura y la ganadería, al holoceno, cuando se ponen en uso y se descubren el carbón, el petróleo, el gas, hasta llegar al antropoceno.  

Se trata de un  auténtico libro de consulta para obtener toda clase de datos: Los 13.800 millones de existencia del universo, con el bing bang  como origen, los 200.000 años del homo sapiens, los 5.000 años de vestigios de ciudades, estados y civilizaciones agrarias, los 2.000 años de los imperios romano y Han, los 200 años de la evolución de los combustibles fósiles, la gran  aceleración hace cincuenta años.

Además  de la existencia de la Pangea, cuando los continentes estaban juntos y no separados, como ahora y, la posibilidad de que se llegue a la Amasia, cuando América y Asia se conviertan en un solo continente. Y datos como el de la extinción de los dinosaurios a consecuencia del choque de la tierra con un asteroide, y la posibilidad que puede volver a suceder. La forma como está cimentada la tierra, que en su redondez  y hacia el centro se halla la placa metálica compuesta de hierro y níquel, que produce la gravedad, luego el manto que está compuesto por zonas de gas, aire y agua y, por último, la corteza que sostiene todo el andamiaje de los continentes y los océanos;  el manto que cubre una superficie de 3.00 kilómetros y la corteza que abarca cinco kilómetros.

La ascendencia del homo sapiens, que viene del chimpancé, el gorila y el orangután, para llegar a formar lo que fue el neandertal, para luego seguir con el homo erectus y luego llegar al homo sapiens, que es la especie nuestra que ya está llamada a desaparecer de la faz de la tierra.

Muestra cómo hemos ido acabando con la biosfera a raíz de descubrimiento de  los gases de efecto invernadero, que tiene en ascuas el ambiente propio para la vida y cómo hemos pasado de la biosfera a la noosfera, que es el mundo de la mente, con la singularidad de nuestro cerebro, que es el que ha dado lugar a tanto desplazamiento del conocimiento, hasta llegar a tiempos tales, en que el adelanto científico y tecnológico tienen en aprietos la existencia misma  del universo con la energía nuclear convertida en bombas atómicas.

ÁLVARO, EL LIBRO DE CONSTAÍN


POR: RAUL PACHECO BLANCO

Juan Esteban Constaín, el joven escritor payanés,  escribió  un libro sobre Álvaro Gómez y le resultó uno sobre Laureano Gómez y su hijo. Es más, yo creo no exista mejor defensa de Laureano Gómez  que la  hecha en su libro por Juan Esteban Constaín.

Para eso tuvo que tragarse muchos sapos, como la leyenda negra contra Marco Fidel Suárez, el presidente paria, a quien Laureano vapuleó sin misericordia y le hizo la vida imposible, por haber vendido sus sueldos, cosa que no haría un funcionario oficial ahora, cuando dispone del tesoro nacional para sortear toda clase de eventos de este tipo. Antes por el contrario, López y Gómez le armaron la trinca desde el banco Mercantil, del cual era gerente López y, violando la reserva bancaria, dispusieron a “tutiplén” de toda clase de filtraciones para enlodarlo.

Y luego le facilitó las cosas a López para pagarle el favor  de haberlo empleado, decretando dos abstenciones que le permitieron llegar al poder y  hacer lo que quiso con el Congreso, para su reforma constitucional de 1.936. Y pasar de agache ante la embestida de la “revolución en marcha” y todo porque con López habían decidido que el próximo turno presidencial era para él y, solo cuando  López lo traicionó y nombró Ministro de Relaciones Exteriores  a Enrique Olaya Herrera, con vocación presidencial para el próximo periodo, vino a reaccionar en la forma como lo hizo, decretando una guerra sin cuartel.

Lo que sí es muy positivo en el libro de Constaín, es el  nuevo enfoque de la violencia, en donde señala que ella comenzó en el año 30, en el gobierno de Olaya Herrera y, que son igualmente responsables, tanto uno como el otro partido, cosa que los liberales siempre se han sentido las víctimas y en ningún caso los victimarios. Ahí demuestra una alta dosis de valor para sostener tal tesis.

Pero como decíamos al principio, la biografía en realidad de verdad  es de Laureano y tangencialmente de Álvaro.  Sólo los últimos capítulos se los dedica íntegramente a Álvaro, dejando mucho espacio sin  cubrir de ese último tramo  de su vida, que terminó con su sacrificio.

Desaprovechó la oportunidad de hacer un corte de cuentas tajante, entre uno y otro personaje, cuando debía tratar los hechos que solamente se referían a Álvaro y dejar a un lado el protagonismo de Laureano, que  hace mucha sombra a la imagen de  Álvaro Gómez, ya que disponía de material de primera mano suministrado por doña Margarita de Gómez.

Sugiere apenas la alabanza de Álvaro, cuando  ha debido terminar con ella, al lograr superar el anacronismo  de Laureano Impulsando una reforma constitucional como la de  Portugal de Oliveira Salazar, cuando ha debido fijarse en lo que estaba sucediendo en la posguerra europea, cuando De Gasperi y Adenauer le estaban trazando las vigas maestras del estado de bienestar, como si hizo Álvaro al poner las bases del estado social de derecho en la constitución del 91.

 La de Oliveira,  era el solo reflejo del estado corporativo ideado por Benito Mussolini. 

Tratando de sacarle  el cuerpo al fascismo, terminó consagrándolo institucionalmente, cosa que no llegó a cuajar por el golpe de estado del 13 de junio. Y termina el libro sin que sepamos a ciencia cierta en qué consiste el Régimen, porque si el Régimen estuvo representado en un  momento dado en Marco Fidel Suarez, pues apaga y vámonos. El Régimen es el poder. Además, cuando don  Marco, la que mandaba era la Iglesia.

Hoy conservadores y liberales constituimos la derecha.

lunes, 17 de junio de 2019

LA ÚLTIMA NOVELA DE VALLEJO


POR:  RAÚL PACHECO BLANCO

 
Esta vez Vallejo se desdobla en un dictador que le permite liberar todas sus fobias y proceder a fusilar a todo el mundo: al papa Francisco, a la religión católica, a los expresidentes todos, pero con especial saña  a César Gaviria a quien no le perdona sus deslices heterosexuales, bordeando la injuria.

 Por eso a veces no sabe uno si está hablando Vallejo o el dictador, pues vienen a ser una misma persona.

Al principio de la lectura de su novela, uno se hace la consideración: es  de más de lo mismo, con sus expresiones de grueso calibre y sus fobias contra las mujeres, los colombianos, pero luego va tomando forma el discurso y es donde uno admira la rica prosa que maneja, tan difícil porque se puede llegar fácilmente a la retórica, pero él desde luego no llega. Y se admira también de la cultura que permea todo lo escribe, porque por ahí saltan conocimientos de física, de la teoría de la relatividad, de religión, de literatura, de ciencia, como lo dejó muy claro en el libro ”La Puta de Babilonia”, donde pone contra la pared a la religión católica.

Conoce al dedillo la psicología  del hombre que va al volante, sea de una moto o de un automóvil  y cuando ve un  peatón en la vía, acelera, el hp…

El libro no tiene  capítulos y está escrito como para leerlo de un solo tirón. Se  repite si mucho a través de todo el texto.

Y el dictador también es homosexual, como él y, antioqueño también y, despacha también en el palacio de Nariño o en el de la carrera, hasta que se muda a Casablanca, su casa. Así pues, es un dictador de bolsillo. Por eso no desperdicia  ocasión para poner en entre dicho a la mujer, llamándola a juicio y se desgrana en fantasías cuando habla de los hombres.

La emprende contra el consumismo igual que contra Cristina Kischtner, a quien no puede ver ni pintada, quizá por esos difíciles ángulos de su rostro, que por unos ángulos  se ve agraciada y por otros no.

Por eso se va lanza en ristre contra los almacenes Éxito, que mantiene enajenado al colombiano ávido de comprar cosas y más cosas.

Llega al poder, luego de un golpe de estado militar dado al presidente Duque y lo entroniza a él, para empezar a fusilar a todo el mundo y ñor Raimundo.

Cuando se retira del poder llega  de nuevo a Casablanca, la casa familiar que lo mantiene alejado de la antioqueñidad y de la colombianidad.

Para él el tiempo no existe y por eso después de dejar el poder, sigue mandado y fusilando a los que todavía no han merecido su castigo.

Pasa un rato agradable el lector luego de trajinar por sus páginas apretadas de insultos y palabras de grueso calibre, sobre todo, para los expresidentes, a quienes ama bajo sus garras.

martes, 11 de junio de 2019

LA BATALLLA POR LA PAZ DE JUAN MANUEL SANTOS


POR: RAUL PACHECO BLANCO

El libro del expresidente Juan Manuel Santos sobre el proceso de paz es el testimonio de primera mano de uno de sus actores, escrito en estilo periodístico, con capítulos cortos que permiten respirar al lector y empaparse de la historia, sin sosobra. Pero ya al entrar en materia, tiene sus complejidades: el expresidente Santos maneja una personalidad igualmente  compleja  y  su obra de gobierno, sujeta a las apreciaciones  del crítico complica aún más las cosas.

Por ejemplo: Si el lector es uribista, no le perdona nada de lo que hizo el expresidente y lo condena a cadena perpetua, porque le concedió  todo lo que pudo a la guerrilla para que se desmovilizara y entregara las armas.

Y si es santista, encontrará que si bien él no derrotó a las Frac, en plano militar, fue su “verdugo”, organizó con todo el tiempo del mundo el proceso con la guerrilla, lo perfeccionó de tal modo, como el expresidente se encarga de señalar, teniendo en cuenta los yerros de los procesos anteriores, hasta entregar un modelo para el mundo de lo que debe ser un  proceso de paz.

Hecha esta advertencia podemos señalar que la historia del proceso es muy completa, desde que empezó a trabajar en el diseño, llegando a asustar a Samper Pizano, quien pensó en un golpe de estado, alineado con la guerrilla de las Farc, hasta que concluyó con la entrega de armas por parte de la guerrilla y la firma del acuerdo final.

En esa época, para la situación tan difícil que vivían con el proceso 8.000, Samper y Serpa  inventaban golpes de estado, por aquí y por allá, como otro dado por constitucionalistas tan pacíficos como el doctor Sáchica.

Viene el escogimiento de los voceros del gobierno para su encuentro en la Habana con los representantes a su vez de los guerrilleros: Humberto de la Calle como jefe de la misión, Juan Carlos Pinzón y Sergio Jaramillo, quienes habían sus viceministros y por parte de la guerrilla, Márquez, hoy fugitivo, quien presidia la delegación fariana.

Este equipo trabajó fuertemente en la Habana hasta llegar a un punto muerto. Y es entonces cuando el expresidente resuelve pasarle la pelota a una comisión de juristas, cosa que a de la Calle no le gustó ni cinco, pues prácticamente descalificaba el trabajo hecho hasta ese momento  y traía ruidos al sistema, como evidentemente ocurrió,  cuando la guerrilla se rodeó de un  equipo formado por Santiago, un abogado comunista español, quien se los comió a cuentos y les impuso que la negociación debía realizarse a través de un tratado, como si se tratara de un conflicto entre naciones y no un modesto arreglo con un grupo guerrillero. A partir de ahí se desequilibró el juego.

El expresidente Santos es un tanto minimalista cuando pone en cabeza de Uribe el voto por el no, cuando la mayoría de las personas que votaron en contra del plebiscito no eran uribistas. Fue una expresión popular que no llegó a entender el expresidente.

La mitad del libro son elogios, tanto para él,  como para el proceso de paz.

Y parte de la base de una paz asegurada, cuando se trata solamente de la desmovilización de una guerrilla, como lo pudo ser en la época de Betancur con el M 19, u otros movimientos guerrilleros que han pactado con el estado. En esta oportunidad se desmovilizaron las Farc. La paz está todavía cruda.

Tan cruda que el Espectador (28 de abril de 2.019)  publicó una investigación que tituló El Nuevo Mapa de la Guerra: un país sin posconflicto, en donde señala las zonas de violencia existentes: Bajo Cauca, donde operan el ELN , el comando antiparamilitar, disidencia de las Farc, las autodefensas gaitanistas, los Caparrapos y los Pachelly , el corredor central donde operan las Agc, los Puntilleros y  el bloque suroriental , en suroccidente, donde están presentes las Agc, La Cordillera, la Empresa , Los rastrojos , enfrentados al ELN, el Epl  y disidencias de las Farc, como el Comando Conjunto Occidental Nuevo Sexto Frente , el frente Oliver Sinisterrra, La Fuerza Unida del pacifico, los de Juvenal, los de Pija y el Movimiento Revolucionario Campesino. Y el Catatumbo , con zonas críticas como El Carmen, Ábrego, El Tarra, Hacari, Ocaña, San Calixto, Teorama y Tibú, donde operan el ELN y el EPL y, para no hacernos largos, en el Urabá antiqueño, y Chocó, además el Putumayo. Y pare de contar.

¿En esta forma, en dónde está la paz?

 

lunes, 21 de enero de 2019

LA NUEVA BIPOLARIDAD


POR: RAUL PACHECO BLANCO

 

Antes cualquier conflicto se neutralizaba porque existían dos bloques: el uno el soviético y el otro, el occidental. Ya habíamos olvidado esta etapa, pero ahora vuelve con una nueva bipolaridad, en donde el aspecto geopolítico juega el papel más importante.

Ahora la geografía marca el destino de la política y es así como se están formando dos bloques: el occidental y al asiático. Ya no en una división de carácter ideológico, como era antes, en que socialismo y capitalismo se disputaban el mercadeo político. Dentro de este contexto se inscribe el caso de Venezuela cuando el mundo asiste atónito a las andanzas de Nicolás Maduro, quien presidiendo un país quebrado y un gobierno sin legitimidad, se da el lujo de permanecer solo por el equilibrio que le dan los dos bloques en vigencia. Venezuela tiene el soporte de Rusia, China, Turquía y cualquier movimiento de parte del sector occidental, es neutralizado por el sector oriental. Y cada bloque tiene como soporte el arsenal nuclear.

¿En esas condiciones, quien se atreve a encender la chispa de la siguiente guerra mundial?. Esa es la única fuerza que le queda a Maduro, porque por el lado de la opinión y sobre todo de la economía, no tiene salida. Y además, la gente que lo sigue tiene sus intereses creados, por cualquier lado que se mire, pues si se trata de las fuerzas armadas, a Maduro le deben los militares tanto el poder como la riqueza que actualmente disfrutan  y que los hace ponerle el hombro a Maduro y  de la gente de base, porque vienen de bien abajo y han solucionado su problema de vivienda o de educación y, por lo tanto, no están dispuestos a perder las ventajas que han adquirido.

De otra parte, cuenta con la asesoría de Cuba, quien se sabe al derecho y al revés la cartilla para lograr sortear épocas malas, bien sea aprovechando circunstancias de orden político  o de contenido político o ideológico, como jugar al comunismo y luego devolverse hacia el socialismo, cuando las cosas no marchan, como les ha tocado a los cubanos en los tiempos postcastristas. Por eso las salidas se van estrechando cada vez más y solo queda la negociación, como ya la ha planteado Maduro a Trump y, desde luego la amnistía y el indulto, como exigiría cualquier guerrilla que se respete. De lo contrario, Maduro se atornillará en el poder como hasta ahora lo ha hecho sin rubor alguno ante la democracia mundial.