POR: RAUL PACHECO BLANCO.
El expresidente Uribe puede llegar a ganar las elecciones parlamentarias pero no las presidenciales.
Por simple percepción se sabe que los candidatos fuertes, con estructura
política suficiente para llegar a las finales serán German Vargas Lleras y
Humberto de la calle. Obedecen a fuerzas
estructurales de vieja data que se han sembrado a través de la historia y que
no parece estar en camino de extinción. Hay mucho ruido alrededor del sistema,
pero lo cierto es que el país tradicional va a expresarse en las próximas
elecciones presidenciales. Es la Colombia profunda, que se ve amenazada por
distintos flancos, tanto de la izquierda como de la derecha. Esa Colombia
profunda le teme igualmente a Petro, a Robledo, a Claudia López, tanto como a
Alvaro Uribe. No está todavía madura
para sostener una candidatura como la de Fajardo, pues le falta el anclaje del
amor y del odio y para eso todavía Colombia no está preparada. En tanto que se abre camino por los lados de la
paz y ahí es donde entra a jugar Humberto de la Calle, como expresión de ese
anhelo, pero también con la carga de todas las deficiencias del proceso seguido
con las Farc. Y si bien es cierto que podría ser el candidato ideal para ser el
oficial, el Presidente Santos sabe que lo perjudica si le pone todo el peso del
estado a su favor, pues habría una reacción que no se sabría medir. Como quien
no quiere la cosa le toca apoyar a German Vargas Lleras, ojalá por debajo de
cuerda para que no se note, si quiere salvar mucho de lo que hasta ahora se ha
logrado dentro del proceso de paz. Porque si ganara las presidenciales el
sector de Uribe, se vendría abajo todo el
proceso. En tanto que con Vargas Lleras se puede salvar lo que vale la
pena de salvar, lo que en realidad quiere el pueblo colombiano. Porque siempre
se comete la misma equivocación: todo el que no esté de acuerdo, al pie de la
letra, con el proceso de paz es uribista, cuando eso no es así. La mayoría de
los que se expresaron con el no en el plebiscito no es uribista y los medios de
comunicación le quieren dar esta connotación. Luego hoy para la Colombia
profunda el mejor negocio es tratar de salvar el proceso de paz, pero con enmiendas,
cosa que haría Vargas Lleras y que no haría Humberto de la Calle. Es la salida
más racional.
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