POR; RAUL PACHECO BLANCO.
Generalmente los partidos se fundan fuera del gobierno, precisamente con el ánimo de llegar a él. Pero también se crean dentro de los gobiernos, como es el caso de la Anapo en Colombia, que nació en el periodo presidencial del general Rojas Pinilla o el del partido de la U, que fue creado por el expresidente Uribe durante su gobierno para contar con el apoyo suficiente para sus proyectos políticos. Es decir, parecido también al partido Independiente que creó Rafael Núñez para que le sirviera de soporte en su periodo de gobierno. Esto ha hecho que el partido de la U se mantenga en primer lugar en las preferencias de los hipotéticos electores, por encima de los partido tradicionales. Y más, cuando el partido sigue en el gobierno no obstante el cambio de administración. Por eso ya no podemos hablar de Uribismo. Ya no podemos señalar que sus adherentes actuales sean uribistas, porque el presidente también es del partido de la U. En esta forma, no se puede medir el impacto que pueda tener el expresidente Uribe en el juego político actual. Uribismo ya no es igual a partido de la U como lo fue en el momento de su creación. Y ese cambio lo da, el cambio de presidente. Así que un partido en estas condiciones se convierte en un partido presidencial. Solo cuando entre en juego otra coalición u otro partido llegue al poder, se podrá saber si el partido de la U es de Uribe, o de Santos. Y tampoco podemos decir que el partido de la U sea el partido de gobierno, pues el partido de gobierno son muchos ; el liberalismo, el conservatismo, Cambio Radical, el partido verde y hasta el partido presidencial ,o partido de la U. Esto lo podemos ver más claro el día que Santos salga del poder y no quede en su reemplazo alguien de la misma cuerda . De ahí la dificultad actual con el resultado de las encuestas que generalmente preguntan sobre su afiliación política, si pertenecen a determinado partido y se ve el gran margen que saca el partido de la U. Pero entonces uno vuelve a preguntarse,¿ esos adherentes son de Uribe, o son de Santos? .Porque se había dicho del desprestigio del presidente Uribe con la cantidad de enredos que se han dado a conocer de sus dos gobiernos y daba a entender que la opinión pública se había separado de él. Y sin embargo nos llevamos la sorpresa de que eso no le ha hecho mella al partido de la U y este sigue intacto como primera fuerza política. Luego el partido dela U en este momento ya no es solamente el partido de Uribe, sino el partido del presidente.
viernes, 28 de octubre de 2011
DEL TESTAFERRATO POLITICO A LA CONTRATACION.
POR: RAUL PACHECO BLANCO.
Antes de la constitución del 91 el presidencialismo era simple, el presidente nombraba a los gobernadores y los gobernadores a los alcaldes. En un principio los candidatos eran buenos o muy buenos y había cierta jerarquía que se debía respetar. Pero luego eso cambió y los gobernadores eran impuestos al presidente, quien debía darle gusto al líder de la región, pues ya le había colaborado en la elección para presidente y de ahí que consideraba que debía retribuirlo con esa parte de poder. Ahí nació el testaferrato político. En esas condiciones se nombraban personas que solamente se acomodaban al nicho de poder que controlaba el líder regional, y que de no haber sido por la influencia de su jefe, jamás hubieran llegado a esas posiciones. Vimos desfilar a una serie de mediocridades que solo tenían el mérito de la incondicionalidad. Y si había cambio de patrón, pues el nuevo gobernador se debía acomodar a sus caprichos. La autonomía de los gobernadores así nombrados se perdía y se llegaba el caso de un gobernador que le mostraba el equipo de gobierno con el cual haría su administración y el jefe se daba el lujo de rompérselo en sus narices e imponerle el suyo propio. Eso lo quiso corregir la constitución del 91. Y se notaba el cambio, y se abría el camino hacia una democracia ahí si participativa y se escogían personas de mérito. Pero a poco andar las cosas empezaron a cambiar como cuando existía el presidencialismo simple y no el compuesto y, solo aquellos que contaran con muy buena financiación le podían hacer frente a semejante reto. Y se rompieron las esclusas del canal del Dique como en el pasado invierno y penetró por ahí la contratación, el “ contratismo “ . Ya la escogencia democrática de un candidato no lo hacia el partido en una convención, ni en una consulta popular, sino que era escogido por un grupo de inversores o de contratistas que se reunían como una sociedad limitada y contrataban a aquel candidato que les garantizara la seguridad de una contratación auspiciosa. Por eso los candidatos se les salieron de las manos a los partidos y ya no respondían a unas ideas, ni a un partido con su programa, sino a unos intereses de particulares ansiosos de ganar buen dinero con los contratos de obras públicas. Los jefes de los partidos ya no tenían vigencia, las políticas de los partidos ya no servían para nada, porque la financiación no venía de allá, sino de acá, del bolsillo del inversionista que compraba su candidato para que luego le respondiera por los contratos. A eso hemos llegado y de ahí que vale la pena estudiar medidas para contener ese desagüe de la democracia, que solamente entra a conducir las aguas negras y que no deja que personas con méritos lleguen a las candidaturas y a los cargos públicos con sus propias agendas, o las agendas de los partidos, porque por encima de todo se impone la voluntad de su nuevo patrón : el contratista.
Antes de la constitución del 91 el presidencialismo era simple, el presidente nombraba a los gobernadores y los gobernadores a los alcaldes. En un principio los candidatos eran buenos o muy buenos y había cierta jerarquía que se debía respetar. Pero luego eso cambió y los gobernadores eran impuestos al presidente, quien debía darle gusto al líder de la región, pues ya le había colaborado en la elección para presidente y de ahí que consideraba que debía retribuirlo con esa parte de poder. Ahí nació el testaferrato político. En esas condiciones se nombraban personas que solamente se acomodaban al nicho de poder que controlaba el líder regional, y que de no haber sido por la influencia de su jefe, jamás hubieran llegado a esas posiciones. Vimos desfilar a una serie de mediocridades que solo tenían el mérito de la incondicionalidad. Y si había cambio de patrón, pues el nuevo gobernador se debía acomodar a sus caprichos. La autonomía de los gobernadores así nombrados se perdía y se llegaba el caso de un gobernador que le mostraba el equipo de gobierno con el cual haría su administración y el jefe se daba el lujo de rompérselo en sus narices e imponerle el suyo propio. Eso lo quiso corregir la constitución del 91. Y se notaba el cambio, y se abría el camino hacia una democracia ahí si participativa y se escogían personas de mérito. Pero a poco andar las cosas empezaron a cambiar como cuando existía el presidencialismo simple y no el compuesto y, solo aquellos que contaran con muy buena financiación le podían hacer frente a semejante reto. Y se rompieron las esclusas del canal del Dique como en el pasado invierno y penetró por ahí la contratación, el “ contratismo “ . Ya la escogencia democrática de un candidato no lo hacia el partido en una convención, ni en una consulta popular, sino que era escogido por un grupo de inversores o de contratistas que se reunían como una sociedad limitada y contrataban a aquel candidato que les garantizara la seguridad de una contratación auspiciosa. Por eso los candidatos se les salieron de las manos a los partidos y ya no respondían a unas ideas, ni a un partido con su programa, sino a unos intereses de particulares ansiosos de ganar buen dinero con los contratos de obras públicas. Los jefes de los partidos ya no tenían vigencia, las políticas de los partidos ya no servían para nada, porque la financiación no venía de allá, sino de acá, del bolsillo del inversionista que compraba su candidato para que luego le respondiera por los contratos. A eso hemos llegado y de ahí que vale la pena estudiar medidas para contener ese desagüe de la democracia, que solamente entra a conducir las aguas negras y que no deja que personas con méritos lleguen a las candidaturas y a los cargos públicos con sus propias agendas, o las agendas de los partidos, porque por encima de todo se impone la voluntad de su nuevo patrón : el contratista.
FRANCOIS HOLLANDE, EL CANDIDATO DEL SOCIALISMO FRANCES.

POR: RAUL PACHECO BLANCO.
Francois Hollande tiene una suerte parecida a la de César Gaviria, a quien la muerte de Galán le llegó como un mensaje de lo alto, para asumir las riendas del Nuevo Liberalismo y convertirse en Presidente de Colombia. Hollande, estaba en la lista de los aspirantes a la candidatura presidencial por los socialistas, pero muy lejos de Dominique Strauss –Kanh, quien era la figura para enfrenar a Sarkosy.. Ya estaba a la puerta del horno . Pero de pronto, surgió lo imprevisto : Strauss-Kanh resultó involucrado en un lio de faldas violentas, por una oscura camarera de un hotel de New York, quien que se quejaba que Strauss la había violado. Y comenzó el entremés judicial, la captura de Strauss, el escándalo en la prensa mundial, las diligencias de indagatoria, la protestas de las feministas. Mientras tanto el tiempo corría y se acercaba ya la elección del candidato. En un principio se le veía muy mal parado, pero a medida que se fueron los días, Strauss salió bien librado. Pero ya era tarde, su prestigio se había ido al demonio y su candidatura igual. Luego apareció otra periodista,, endilgándole parecida faena y también lo tuvo embolatado. Ahí llegó la suerte pues, para Hollande, quien entró como bateador emergente, ante la defección del cuarto bate. Y como pasa en muchos países, las familias se ven involucradas en el juego político Es el caso de Hollande, cuya esposa ya había hecho el curso de candidata en la anterior campaña, cuando compitió contra Sarkosy, pero saliendo mal librada. Ahora su ex marido, a quien los devaneos sexuales de Dominique Strauss-Kahn lo llevaron a la candidatura, acaba de ser consagrado como el candidato oficial del partido socialista a la presidencia, para enfrentarse a ese tigre de la política y de los medios, como Nicolás Sarkosy. Claro está que tiene el mérito de haber sido el secretario del partido y de haber hecho carrera política al lado de los grandes de su partido. Y además, tuvo que enfrentarse a Segoléne Royal, su ex cónyuge, a Audray, una mujer de temple que registra muy bien en los medios, con una gran seguridad en lo que dice y afirma y a otros ya de menor rango. Sin embargo, hasta su misma ex cónyuge se queja de la fragilidad del candidato, de su falta de decisión y en las entrevistas por televisión, se muestra inseguro. Esto no quita desde luego, que pueda llegar a la presidencia por las actuales circunstancias políticas, cuando Sarkosy se encuentra en una baja de su popularidad y si nos guiamos por la ley del péndulo es posible que haya cambio en Eliseo. Y además, puede que Hollande sea mal candidato y resulte un buen presidente.. Casos se han visto. Pero de otra parte, cierta bonhomía de buena ley lo envuelve y ese discreto encanto fue advertido hasta por la esposa del ex presidente Chirac, quien se ha referido a él en los mejores términos.
¿ SE DEJARÁ GANAR SERPA LA GOBERNACIÓN DEL AGUILUCHO?.
POR: RAUL PACHECO BLANCO.
Según los vientos que corren los “idus de Marzo “ aprovechan la coyuntura invernal para hacer ver que los dioses se encuentran intranquilos y que la naturaleza se rebela contra los nuevos Césares. Hoy los Casios de este siglo XXI llenan de malos presagios y contaminan las aguas de la política , envenenan los espíritus y tejen alianzas inverosímiles para detener la voluntad de César.
El espíritu de Shakespeare está vivo en esta coyuntura para advertir el hilo delgado de la política y ponerlo como si fuera una pieza de teatro.
Hace unos meses se daba por descontado el triunfo de Luis Fernando Cote, sus condiciones personales lo hacían apto para el cargo, pero hoy las cosas han cambiado y no sabemos qué ha ocurrido, pero ese espíritu shaskespereano conspirativo ha penetrado las esclusas de la política y se mueve con esa dinámica. Según las últimas encuestas Aguilar va adelante, porque si advertíamos un amplio respaldo en la provincia, parece que logra permear la zona metropolitana llevado precisamente por esos vientos shakespereanos hasta lograr una mayoría. Y se ha armado una alianza que no se sabe de dónde salió y no tiene ninguna coherencia, entre Lucho Bohórquez, candidato del liberalismo, con el candidato del Pin que inscribió a Richard Aguilar. Y para formar un juego de palabras que se grabe en la mente del elector, se acuñó aquello del aguilucho, que luce en las pancartas de las calles. Así que la alianza aguilucho se teje con la misma tela con que Casio tejió el golpe de estado cruento contra César. Y todo, porque el puesto que hoy ocupa Cote estaba reservado para Lucho Bohórquez y no para Cote. Por eso Lucho busca con su alianza detener el paso de Cote y se alía hasta con el diablo. El alma de Casio el conspirador se cuela pues, de frente en estas elecciones cargadas de agua y de tempestades. Pero las elecciones de mañana domingo dirán si en realidad la conspiración fue exitosa, logró sus cometidos, o por el contrario, Cote gana las elecciones. Porque desde las rejas de la Picota salen las órdenes que mueven las fichas y que tratan de llegar hasta ciertos puntos neurálgicos del electorado, que lo llevó en las ante pasadas elecciones a elegir al coronel Aguilar y que luego el prestigio nacional de Serpa hizo inclinar la balanza hacia el trajinado jefe político que mañana se juega su pellejo acompañando a Cote. No sabemos hasta qué punto el gran jefe liberal ha apoyado a su pupilo , que según las encuestas está al descubierto , en esta escaramuza o por el contrario, deja que Cote se hunda. Y Lucho Bohórquez juega sus cartas en los dos frentes, en el uno para él y en el otro para el OTRO, el nuevo bicéfalo : aguilucho.
Según los vientos que corren los “idus de Marzo “ aprovechan la coyuntura invernal para hacer ver que los dioses se encuentran intranquilos y que la naturaleza se rebela contra los nuevos Césares. Hoy los Casios de este siglo XXI llenan de malos presagios y contaminan las aguas de la política , envenenan los espíritus y tejen alianzas inverosímiles para detener la voluntad de César.
El espíritu de Shakespeare está vivo en esta coyuntura para advertir el hilo delgado de la política y ponerlo como si fuera una pieza de teatro.
Hace unos meses se daba por descontado el triunfo de Luis Fernando Cote, sus condiciones personales lo hacían apto para el cargo, pero hoy las cosas han cambiado y no sabemos qué ha ocurrido, pero ese espíritu shaskespereano conspirativo ha penetrado las esclusas de la política y se mueve con esa dinámica. Según las últimas encuestas Aguilar va adelante, porque si advertíamos un amplio respaldo en la provincia, parece que logra permear la zona metropolitana llevado precisamente por esos vientos shakespereanos hasta lograr una mayoría. Y se ha armado una alianza que no se sabe de dónde salió y no tiene ninguna coherencia, entre Lucho Bohórquez, candidato del liberalismo, con el candidato del Pin que inscribió a Richard Aguilar. Y para formar un juego de palabras que se grabe en la mente del elector, se acuñó aquello del aguilucho, que luce en las pancartas de las calles. Así que la alianza aguilucho se teje con la misma tela con que Casio tejió el golpe de estado cruento contra César. Y todo, porque el puesto que hoy ocupa Cote estaba reservado para Lucho Bohórquez y no para Cote. Por eso Lucho busca con su alianza detener el paso de Cote y se alía hasta con el diablo. El alma de Casio el conspirador se cuela pues, de frente en estas elecciones cargadas de agua y de tempestades. Pero las elecciones de mañana domingo dirán si en realidad la conspiración fue exitosa, logró sus cometidos, o por el contrario, Cote gana las elecciones. Porque desde las rejas de la Picota salen las órdenes que mueven las fichas y que tratan de llegar hasta ciertos puntos neurálgicos del electorado, que lo llevó en las ante pasadas elecciones a elegir al coronel Aguilar y que luego el prestigio nacional de Serpa hizo inclinar la balanza hacia el trajinado jefe político que mañana se juega su pellejo acompañando a Cote. No sabemos hasta qué punto el gran jefe liberal ha apoyado a su pupilo , que según las encuestas está al descubierto , en esta escaramuza o por el contrario, deja que Cote se hunda. Y Lucho Bohórquez juega sus cartas en los dos frentes, en el uno para él y en el otro para el OTRO, el nuevo bicéfalo : aguilucho.
domingo, 23 de octubre de 2011
LA SOCIALDEMOCRACIA EN CAMINO HACIA EL LIBERALISMO .
POR: RAUL PACHECO BLANCO.
Cómo pasan los tiempos. Antes, se veía la inevitabilidad del socialismo por el cual debían pasar todos los países del mundo. Y se estudiaba con devoción cómo iba a ser ése tránsito, del capitalismo hacia el socialismo.
Recuerdo cuando Mitterrand ganó las elecciones y llevaba en sus alforjas de campaña la instauración del socialismo, todos cogimos puesto de primera fila para ver cómo iba a ser ese tránsito del orden tradicional a uno revolucionario, por la vía de las urnas y no de las armas, como siempre había sido el estilo. Pues, cuando ya todos estábamos preparados para ver esa epifanía, el señor Mitterrand olió el tocino, como diría cualquier zorro bogotano y echó un paso atrás. Ya el socialismo no era viable, las empresas del estado no eran rentables, luego no valía la pena hacer un intento inútil. Lo mismo le pasó a Felipe González, quien ya tenía delante la alternativa o del socialismo, o de hacer parte de la Unión europea y prefirió lo último. La socialdemocracia ha pasado por diferentes etapas, desde su creación, en donde recibió las aguas bautismales del marxismo, para luego quitárselas de encima y volver al orden capitalista, pero con algunas condiciones : nacionalización de empresas solo en casos excepcionales, educación, salud y seguridad social garantizadas, altos impuestos cogestión empresarial.

Y así partió para una nueva época que fue fructífera sobre todo en Alemania, Suecia y Austria. Pero luego vino el tifón thatcherista y barrió con esa socialdemocracia y fue Tony Blair el encargado de inaugurar esa nueva etapa con la Tercera Vía, tan grata al presidente Santos. Esa tercera vía daba un giro a la derecha, pues prefería apoyar las empresas para que rentaran y luego de una buena cosecha, sacar de ahí los sobrantes para hacer justicia social. Y nada de nacionalizaciones, dejar la privatización de la señora Thatcher intacta y morigerar los impuestos. Y ahora, luego del desprestigio político de la social democracia por haber apoyado a Tony Blair en su política internacional de apoyo a Estados Unidos en la invasión de Irak, tuvo que entrar de nuevo a reingeniería, a otro aggiornamento, para poder volver al poder. Y se planea una política liberal, ya despojada de cualquier socialismo por elemental que sea : se busca que la empresa privada haga lo suyo, pues lo hace bien y es rentable. La socialdemocracia ya no hará una política en favor de las clase más bajas de la sociedad, sino de toda, buscando organizar la sociedad, dándole a cada cual lo suyo y el orden ya no es nacional, sino universal. Entra en juego la globalidad y el criterio se vuelve mundialista.
Ante la globalización y el internet no hay nada más que hacer, que fomentar políticas globales.
Christophe Sente escribió en Le Monde ( 20-X-O11) un artículo en donde señala que en Inglaterra se está formando una nueva vía social demócrata y resumiendo su pensamiento se concluye en que la socialdemocracia DEBE : 1) abandonar la opción de la nacionalización de la producción motivada por la incapacidad del estado centralizado 2 ) cambiar el parlamentarismo liberal por la asociación de los ciudadanos en todos los espacios sociales para un compromiso de gobierno de la sociedad. 3) Dejar a un lado la identificación de la izquierda por la satisfacción de los intereses materiales hacia un mercado nacional para asumir la protección permanente de la sociedad mundial.
Porque según Bernstein , un partido socialista no debe defender una sola clase social, sino proponer un espacio cosmopolita más vasto , una estrategia realista de negociación colectiva.
viernes, 21 de octubre de 2011
EL CONSERVATISMO PRE MODERNO.
POR: RAUL PACHECO BLANCO
Siempre ha existido dentro del conservatismo una variante pre moderna que se sale de la cartilla inicial de Caro y Ospina, no obstante que reclama su esencia original. Laureano Gómez reclamaba para si la paternidad de ese conservatismo anacrónico , buscando modelos en el pasado y no en el presente o en el futuro. Precisamente cuando él llegó al poder, se estaba operando en Europa la recuperación, luego de la segunda guerra mundial y los partidos de raigambre conservadora presentaron esquemas de programas nuevos, como la Democracia Cristiana en Italia, y el Socialcristiano en Alemania. Fueron Alcide De Gasperi y Conrad Adenauer los determinantes de los hechos políticos más significativos en donde se estructuró lo que hoy es llamado el estado de bienestar, traducido al vocabulario nuestro como estado social de derecho y, que tenía origen en Bismarck, el viejo mariscal alemán del siglo XIX, quien poroso a la época , dijo en su momento ante la crisis económica que el estado sí podía intervenir, cuando existía de por medio el dogma liberal de que el estado no podía meter baza en la economía. Y Laureano Gómez no miró hacia allá sino hacia el pasado y empezó a buscar allí esencias pre modernas, como si no hubiéramos ya superado la revolución francesa y como si el renacimiento y la ilustración no hubieran ocurrido. Cerró los ojos y miró hacia atrás y se congeló. Ese era el momento de haber metido al conservatismo dentro de una nueva orientación , dentro de un modelo propicio para la época y no para un pasado pre moderno.
Le pasó lo de su mentor y maestro Charles Maurras, cuando en el siglo XX dijo que en Alemania no había ciudades y cuando su contradictor le respondió que si las había y las citó, Maurras contestó solemne y dogmático : no importa, ! lo dijo Tácito ¡ Ahora tenemos los continuadores de esa obra de desastres encarnados en el directorio nacional conservador como el doctor Salazar y por otro lado Enrique Gómez Hurtado, quienes en lugar de estar presentando propuestas para lograr el equilibrio social, que es uno de los problemas angustiantes de toda latino américa y cuando estamos en una época metida dentro de la globalidad y el internet, es decir, un nuevo mundo, los neoconservadores como ellos vienen a presentar propuestas para condenar el aborto, el matrimonio homosexual y la eutanasia , que son temas menores ante aquellos ya estudiados y formalizados como los grandes problemas de latino américa. Este no es el conservatismo moderno, renacentista, ilustrado, que se pone a tono con la época, que alcanza la altura de los tiempos como decía Ortega y Gasset. Es ese mismo conservatismo que se ha plegado al ex presidente Uribe, que le ha entregado en bandeja el partido y que solo tiene mentalidad para la burocracia, para el clientelismo y para la contratación con el estado. Hay que respirar el aire de ahora, aunque esté viciado
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