POR: RAUL PACHECO BLANCO
Zagrebelsky nos ha planteado el caso del derecho en una sociedad pluralista que debe acomodarse a situaciones de tiempo, modo y lugar y no convertirse en una pieza inerte, como para que trabajen sobre él los arqueólogos.
A eso lo llama el derecho dúctil.
Pero en el caso de los Estados Unidos su derecho se ha convertido en un derecho blando, porque lo penetran los objetivos políticos que se busquen en un momento dado y no el texto mismo porque su dureza no llega a tanto .
En primer lugar el derecho internacional les resbala, porque no atienden sus contenidos si están en contra de conveniencias políticas suyas.
La no intervención, por ejemplo, para proteger el territorio de violaciones por parte de otro estado, no es contemplado porque se parte de la base de que el derecho interno prima sobre el internacional y deja a los pequeños países para que le acepten entre si, pero sin relevancia alguna con el suyo .
Para los Estados Unidos es legal y legitima la ocupación de un país o la guerra contra él, si sus intereses así lo determinan.
Ahí está el caso de Irak, el más reciente.
Si Estados Unidos necesita ocupar un territorio porque los puede abastecer de petróleo, lo hace sin ningún sonrojo jurídico. Ahí su derecho interno es duro y el internacional blando.
Y se da el lujo de establecer categorías entre los estados, clasificándolos como “estados fallidos”, a aquellos que no pueden ofrecer seguridad a su población y “estados ilustrados “ los que pueden acudir a la fuerza para defender su seguridad, como es el caso de Estados Unidos.
Y de acuerdo con Clinton, estados terroristas o estados canallas.
Los estados ilustrados pueden valerse de la “legitima defensa anticípatoria” `para destruir o salvar según su manera de ver y entender las cosas, a los estados fallidos, terroristas o canallas.
Su derecho pues no es el resultado de la equidad, de la justicia, sino de los intereses políticos que muevan al estado norteamericano, y no a la sociedad americana. Y no con relación a su organización interna, sino en su relacion con otros paises.
Poco a poco se irá acercando a concepciones como las de la Alemania de entreguerras, como la pureza de raza para justificar su poder de ordenar el mundo, de acuerdo con sus ideas.
Y ahora el combate no es contra el comunismo, sino contra el “islofascismo”, que es la mayor amenaza que se cierne ya no contra los Estados Unidos, sino contra la civilización occidental.
Este es el tema del libro “Estados fallidos” de Noam Chomsky entorno al abuso del poder y el ataque a la democracia, que cuestiona seriamente la concepción de su derecho al convertirse en perrito faldero de su política y no dejarle espacio alguno para moverse .
sábado, 29 de marzo de 2008
viernes, 28 de marzo de 2008
CARLA, SOFIA Y AMPARO
POR: RAUL PACHECO BLANCO
Ahora se ven bien claras las intenciones de Nicolás Sarkosy de embarcarse en la aventura de sus romance con Carla Bruni, para exhibirla junto a él, formando pareja, repitiendo las experiencias de los Kennedy y de los Clinton, a quienes les fue bien. La acaba de llevar a Londres, como una joya de cancillería, con su figura estilizada, más francesa que italiana y deslumbrando a todo el mundo, empezando por la reina quien se veía como un remedo de la época victoriana, con un sombrero que le sobraba ante la boina apenas tocada de Carla y su estatura de modelo, cultivada en gimnasios y no en ejercicios palaciegos. Pero le debió pesar a Sarkosy, en lo más profundo de su ego francés, que supera con creces al argentino, al ver a Carla moviéndose en el escenario con más soltura que él y, sobre todo, opacándolo. Ahí debío morderse los labios. En medio de todo Sarkosy se debió sentir más heredero de los Capetos que de los Miterrand y los de Gaulle, exponiendo ante la realeza inglesa los argumentos sólidos de Carla, que encarna una especie de emperatriz moderna, aligerada de ropas, pero más estilizada que las señoras de los monarcas absolutos. Al mismo tiempo que ella deslumbraba en Londres aparecieron en Paris, los desnudos de Carla, en donde le quita méritos a la maja vestida, porque el seno, si bien erecto y quinceañero, hace olvidar a la espléndida belleza de Sofía Loren, con sus pechos napolitanos exuberantes y sus amplias caderas que se mecían en las playas del Mediterráneo en los años 60. Y no tiene caso con Amparo Grisales, bien cultivada de arriba abajo, con espléndidas salidas a mar abierto, que dejan la certidumbre de la decadencia del imperio romano en materia de salidas y balcones mórbidos, ante la regia presencia de montaña andina de Amparo Grisales. Pero en cambio lo que no perece y queda intacto, antes realzada, es la elegancia de las viejas cepas, que envuelve tanto la silueta como los desplazamientos de Carla en los escenarios internacionales. Ahí si no hay nada qué hacer. Y Sofía y Amparo se quedan a la zaga de Carla que se desliza como una danzarina en el hielo, opacando todo lo que se le ponga por delante. En París ya cada quien tiene en su casa el desnudo de Carla, privilegio que no se lo dan otros países, de admirar el cuerpo desnudo de su primera dama. Queda en cambio la sensación de que la primera dama de Francia se ve mucho mejor vestida, que desnuda, porque viene a reflejar más bien las épocas de la posguerra europea, cuando tallaba más el hambre que el gimnasio. Y el rostro es tan bello que no necesita vestirlo.
Ahora se ven bien claras las intenciones de Nicolás Sarkosy de embarcarse en la aventura de sus romance con Carla Bruni, para exhibirla junto a él, formando pareja, repitiendo las experiencias de los Kennedy y de los Clinton, a quienes les fue bien. La acaba de llevar a Londres, como una joya de cancillería, con su figura estilizada, más francesa que italiana y deslumbrando a todo el mundo, empezando por la reina quien se veía como un remedo de la época victoriana, con un sombrero que le sobraba ante la boina apenas tocada de Carla y su estatura de modelo, cultivada en gimnasios y no en ejercicios palaciegos. Pero le debió pesar a Sarkosy, en lo más profundo de su ego francés, que supera con creces al argentino, al ver a Carla moviéndose en el escenario con más soltura que él y, sobre todo, opacándolo. Ahí debío morderse los labios. En medio de todo Sarkosy se debió sentir más heredero de los Capetos que de los Miterrand y los de Gaulle, exponiendo ante la realeza inglesa los argumentos sólidos de Carla, que encarna una especie de emperatriz moderna, aligerada de ropas, pero más estilizada que las señoras de los monarcas absolutos. Al mismo tiempo que ella deslumbraba en Londres aparecieron en Paris, los desnudos de Carla, en donde le quita méritos a la maja vestida, porque el seno, si bien erecto y quinceañero, hace olvidar a la espléndida belleza de Sofía Loren, con sus pechos napolitanos exuberantes y sus amplias caderas que se mecían en las playas del Mediterráneo en los años 60. Y no tiene caso con Amparo Grisales, bien cultivada de arriba abajo, con espléndidas salidas a mar abierto, que dejan la certidumbre de la decadencia del imperio romano en materia de salidas y balcones mórbidos, ante la regia presencia de montaña andina de Amparo Grisales. Pero en cambio lo que no perece y queda intacto, antes realzada, es la elegancia de las viejas cepas, que envuelve tanto la silueta como los desplazamientos de Carla en los escenarios internacionales. Ahí si no hay nada qué hacer. Y Sofía y Amparo se quedan a la zaga de Carla que se desliza como una danzarina en el hielo, opacando todo lo que se le ponga por delante. En París ya cada quien tiene en su casa el desnudo de Carla, privilegio que no se lo dan otros países, de admirar el cuerpo desnudo de su primera dama. Queda en cambio la sensación de que la primera dama de Francia se ve mucho mejor vestida, que desnuda, porque viene a reflejar más bien las épocas de la posguerra europea, cuando tallaba más el hambre que el gimnasio. Y el rostro es tan bello que no necesita vestirlo.
viernes, 14 de marzo de 2008
Señor, es una revolución .
POR: RAUL PACHECO BLANCO
Cuando Luis XVI trataba de formarse una idea de lo que estaba sucediendo , le dijo a uno de sus subalternos: hay que parar esta rebelión y el subalterno le contesto: Señor, no es una rebelión, es una revolución.
Esto mismo ocurre con la actual situación de Latinoamérica y luego de las escaramuzas vividas con los vecinos Ecuador y Venezuela. La paz no esta asegurada.
Muy claro lo ve Openhaimer desde Miami; analizando lo que acaba de ocurrir y lo que sigue: la confrontación.. Porque ya no se trata de problemas de limites, de aguas marinas y submarinas, sino de ideología.
Latinoamérica se encontró de pronto con un coronel que dio un golpe de estado fallido y luego se hace elegir democráticamente. Pero una vez hecho esto, no sigue la línea de la mayoría de los países del hemisferio, sino que mira hacia Cuba y se ve en su espejo para hacer de la revolución su punto de llegada .
Apenas se acaban de destapar las cartas y vemos la coincidencia de aparecer otro actor en el escenario que lleva el mismo parlamento, como es el caso del Ecuador, da para pensar que el socialismo si murió en Europa y no se dió en Estados Unidos, en Latinoamérica si se va a dar.
Esta ya es una empresa armada entre socios de la misma cuerda, que no solamente contempla a Venezuela y Ecuador, sino también a Bolivia, con una Meca en la Cuba de Fidel y Raúl.
Las pruebas que se encontraron en el computador de Raúl Reyes, aportan un nuevo elemento, no insospechado pero sí negado, de la vinculación de los gobiernos de Chávez y Correa con las Farc. Es el bloque bolivariano al cual solamente le quedaría faltando Perú.
Existe entre todos una identidad ideológica: nacionalización de empresas, para ir paulatinamente liquidando la propiedad privada, , gobierno autoritario en trance había el totalitarismo , eliminación de la separación de los poderes públicos , creación de un partido único, en la medida en que se vaya dando la evolución política y dejando el estorbo de los actuales partidos.
Si analistas como Álvaro Gómez señalaban que en Latinoamérica no se ha dado la revolución, ahora se puede contemplar esa posibilidad.
Porque en realidad, las revoluciones europeas las absorbimos mediante mecanismos que aligeraron su choque.
La revolución inglesa del siglo XVII, aquí la convertimos en una independencia, donde el liberalismo llegó como doctrina dominante y formó la generación libertadora. Y no obstante seguir las huellas de la revolución francesa, esta generación no produjo la inserción de la democracia a su cultura política, que solo vino a darse con la generación radical.
Los radicales fueron, de pronto en una forma tardía los catalizadores de la democracia., pues Bolívar y Santander no pasaron del liberalismo.
Esa inserción de la democracia tal vez fue la época más dramática que se ha vivido y la que más se parece a una revolución, porque implicaba ya un corte de cuentas con el dominio de la Iglesia Católica y con el debilitamiento de los poderes del estado para dejarle el camino libre a la sociedad, mediante la empresa privada y el pluralismo político.
Pero tampoco hubo un cambio de estructuras. Se asimilaron las revoluciones norteamericanas y francesas, pero más que todo en lo que tiene que ver con la democracia. Y faltaba la última, la revolución bolchevique que abarcaba más ámbitos, más estructuras, porque la mayor expresión de la modernidad, creo yo, sea el comunismo . Se vinieron al suelo clases sociales, partidos políticos, propiedad privada, libertades públicas. Y la influencia de semejante impacto lo vinimos a sentir en forma por demás atenuada, en 1936 cuando Alfonso López impuso la revolución en marcha.
Pero la revolución socialista propiamente dicha la soslayamos, la convertimos en reforma y si bien es cierto la Iglesia y el partido conservador pusieron el grito en el cielo, no pasó de ser un ingenioso expediente para no dejar circular la verdadera revolución.
Esa es la verdad. Y en el resto de Latinoamérica sucedió lo propio Perón maquilló la lucha social, Haya de la Torre abrió expectativas, los militares trancaron duro en la época de los 50 y Chile aportó a Pinochet para no dejar entrar la revolución.
Así que la lucha ha sido fuerte par evitar ese experimento, contando con la presencia permanente de los Estados Unidos que se convirtieron en la contra parte beligerante de ese sistema.
Y lo grave es que ni el liberalismo, ni el capitalismo, ni el neoliberalismo han logrado tallar la alternativa.
Un continente así, se encuentra como caldo de cultivo servido, para que lo paladee la revolución de Chávez, de Correa y de Evo Morales, siguiendo el modelo de Castro.
De nada valen los argumentos que en este caso, es la experiencia, del fracaso del modelo socialista en el mundo, porque hasta los viejos personeros como la China, se han inventado otro cuento.
Cuando Luis XVI trataba de formarse una idea de lo que estaba sucediendo , le dijo a uno de sus subalternos: hay que parar esta rebelión y el subalterno le contesto: Señor, no es una rebelión, es una revolución.
Esto mismo ocurre con la actual situación de Latinoamérica y luego de las escaramuzas vividas con los vecinos Ecuador y Venezuela. La paz no esta asegurada.
Muy claro lo ve Openhaimer desde Miami; analizando lo que acaba de ocurrir y lo que sigue: la confrontación.. Porque ya no se trata de problemas de limites, de aguas marinas y submarinas, sino de ideología.
Latinoamérica se encontró de pronto con un coronel que dio un golpe de estado fallido y luego se hace elegir democráticamente. Pero una vez hecho esto, no sigue la línea de la mayoría de los países del hemisferio, sino que mira hacia Cuba y se ve en su espejo para hacer de la revolución su punto de llegada .
Apenas se acaban de destapar las cartas y vemos la coincidencia de aparecer otro actor en el escenario que lleva el mismo parlamento, como es el caso del Ecuador, da para pensar que el socialismo si murió en Europa y no se dió en Estados Unidos, en Latinoamérica si se va a dar.
Esta ya es una empresa armada entre socios de la misma cuerda, que no solamente contempla a Venezuela y Ecuador, sino también a Bolivia, con una Meca en la Cuba de Fidel y Raúl.
Las pruebas que se encontraron en el computador de Raúl Reyes, aportan un nuevo elemento, no insospechado pero sí negado, de la vinculación de los gobiernos de Chávez y Correa con las Farc. Es el bloque bolivariano al cual solamente le quedaría faltando Perú.
Existe entre todos una identidad ideológica: nacionalización de empresas, para ir paulatinamente liquidando la propiedad privada, , gobierno autoritario en trance había el totalitarismo , eliminación de la separación de los poderes públicos , creación de un partido único, en la medida en que se vaya dando la evolución política y dejando el estorbo de los actuales partidos.
Si analistas como Álvaro Gómez señalaban que en Latinoamérica no se ha dado la revolución, ahora se puede contemplar esa posibilidad.
Porque en realidad, las revoluciones europeas las absorbimos mediante mecanismos que aligeraron su choque.
La revolución inglesa del siglo XVII, aquí la convertimos en una independencia, donde el liberalismo llegó como doctrina dominante y formó la generación libertadora. Y no obstante seguir las huellas de la revolución francesa, esta generación no produjo la inserción de la democracia a su cultura política, que solo vino a darse con la generación radical.
Los radicales fueron, de pronto en una forma tardía los catalizadores de la democracia., pues Bolívar y Santander no pasaron del liberalismo.
Esa inserción de la democracia tal vez fue la época más dramática que se ha vivido y la que más se parece a una revolución, porque implicaba ya un corte de cuentas con el dominio de la Iglesia Católica y con el debilitamiento de los poderes del estado para dejarle el camino libre a la sociedad, mediante la empresa privada y el pluralismo político.
Pero tampoco hubo un cambio de estructuras. Se asimilaron las revoluciones norteamericanas y francesas, pero más que todo en lo que tiene que ver con la democracia. Y faltaba la última, la revolución bolchevique que abarcaba más ámbitos, más estructuras, porque la mayor expresión de la modernidad, creo yo, sea el comunismo . Se vinieron al suelo clases sociales, partidos políticos, propiedad privada, libertades públicas. Y la influencia de semejante impacto lo vinimos a sentir en forma por demás atenuada, en 1936 cuando Alfonso López impuso la revolución en marcha.
Pero la revolución socialista propiamente dicha la soslayamos, la convertimos en reforma y si bien es cierto la Iglesia y el partido conservador pusieron el grito en el cielo, no pasó de ser un ingenioso expediente para no dejar circular la verdadera revolución.
Esa es la verdad. Y en el resto de Latinoamérica sucedió lo propio Perón maquilló la lucha social, Haya de la Torre abrió expectativas, los militares trancaron duro en la época de los 50 y Chile aportó a Pinochet para no dejar entrar la revolución.
Así que la lucha ha sido fuerte par evitar ese experimento, contando con la presencia permanente de los Estados Unidos que se convirtieron en la contra parte beligerante de ese sistema.
Y lo grave es que ni el liberalismo, ni el capitalismo, ni el neoliberalismo han logrado tallar la alternativa.
Un continente así, se encuentra como caldo de cultivo servido, para que lo paladee la revolución de Chávez, de Correa y de Evo Morales, siguiendo el modelo de Castro.
De nada valen los argumentos que en este caso, es la experiencia, del fracaso del modelo socialista en el mundo, porque hasta los viejos personeros como la China, se han inventado otro cuento.
jueves, 13 de marzo de 2008
LA REBELIÓN COMUNERA
Por: Raúl Pacheco Blanco.
En la rebelión comunera falló la clase dirigente. Fallaron también las alianzas episódicas de clase en el juego entre plebeyos y nobles y de todo eso se aprovechó el gobierno español para enfrentar su primer reto serio en siglos de dominación. La plebe obligó a los nobles a que la acompañara en una aventura incierta. Escogieron a Berbeo y él se aprovechó de la circunstancias, porque realizó un doble juego al mismo tiempo: aceptaba ser el jefe supremo de la insurrección pero iba ante el notario para extender su exclamación, “temeroso de recibir la muerte con su familia, violentados por la plebe y sin caer en la fea nota de traidor al Rey”. Borraba así con el codo lo que hacia con la mano. Y los demás capitanes comuneros hicieron lo mismo, curándose en salud de lo que pudiera suceder. Los aliados nobles de Santafe encabezados por Lozano de Peralta hicieron lo propio. Cuando éste se hallaba en malos términos con la corona española, porque estaba cobrando mas de la cuenta en su monopolio de carnes, alentó a la provincia para que se insolentara y luego cuando vió la cosa difícil, pagó de su propio peculio, armas y tropas para defender la capital del asedio de los Comuneros. El jefe de los indios, don Ambrosio Pisco, se unió a los Comuneros para sacar ventajas en sus negocios y hacerse proclamar como rey de los indígenas, creyendose un Tupac Amaru, para luego claudicar y ofrecerse para detener a los Comuneros cuando planeaban ir hasta Santafe una vez reunidos en Zipaquirá. Berbeo vio también la oportunidad de asegurar lo que siempre había soñado, y la tiró de dos cabezas, realizando el juego sinuoso en que se envolvió, para ser el corregidor del Socorro. El arzobispo Caballero y Góngora a su vez se ofreció de mediador y gracias a sus buenos oficios, logro engañar a los Comuneros en convenios santificados por el rito, para luego lavarse las manos como cualquier Pilatos y hacer méritos ante Carlos III, el pregonero del iluminismo y el perseguidor de los jesuitas de España. José Antonio Galán se bajó de su estatua y en lugar de apresar al Visitador Gutiérrez de Piñeres, como fue la orden recibida de Berbeo y el Común, le envió una carta para que se perdiera por “una montaña bajo tierra, “ sin que lo sienta la tropa y a mí no me sobrevenga nada”, para ponerse a tono con los demás capitanes en su exclamación. Y Salvador Plata se ofreció a capturar a Galán, cuando este pobre hombre ya se hallaba perdido, financiando de su propio bolsillo la operación. Y Berbeo coronó su empresa porque llegó al cargo con el cual habia soñado toda la vida, para saldar sus deudas de juego. Ahí la única que se salvó fue Manuela Beltrán. Y eso porque no volvió a actuar más.
En la rebelión comunera falló la clase dirigente. Fallaron también las alianzas episódicas de clase en el juego entre plebeyos y nobles y de todo eso se aprovechó el gobierno español para enfrentar su primer reto serio en siglos de dominación. La plebe obligó a los nobles a que la acompañara en una aventura incierta. Escogieron a Berbeo y él se aprovechó de la circunstancias, porque realizó un doble juego al mismo tiempo: aceptaba ser el jefe supremo de la insurrección pero iba ante el notario para extender su exclamación, “temeroso de recibir la muerte con su familia, violentados por la plebe y sin caer en la fea nota de traidor al Rey”. Borraba así con el codo lo que hacia con la mano. Y los demás capitanes comuneros hicieron lo mismo, curándose en salud de lo que pudiera suceder. Los aliados nobles de Santafe encabezados por Lozano de Peralta hicieron lo propio. Cuando éste se hallaba en malos términos con la corona española, porque estaba cobrando mas de la cuenta en su monopolio de carnes, alentó a la provincia para que se insolentara y luego cuando vió la cosa difícil, pagó de su propio peculio, armas y tropas para defender la capital del asedio de los Comuneros. El jefe de los indios, don Ambrosio Pisco, se unió a los Comuneros para sacar ventajas en sus negocios y hacerse proclamar como rey de los indígenas, creyendose un Tupac Amaru, para luego claudicar y ofrecerse para detener a los Comuneros cuando planeaban ir hasta Santafe una vez reunidos en Zipaquirá. Berbeo vio también la oportunidad de asegurar lo que siempre había soñado, y la tiró de dos cabezas, realizando el juego sinuoso en que se envolvió, para ser el corregidor del Socorro. El arzobispo Caballero y Góngora a su vez se ofreció de mediador y gracias a sus buenos oficios, logro engañar a los Comuneros en convenios santificados por el rito, para luego lavarse las manos como cualquier Pilatos y hacer méritos ante Carlos III, el pregonero del iluminismo y el perseguidor de los jesuitas de España. José Antonio Galán se bajó de su estatua y en lugar de apresar al Visitador Gutiérrez de Piñeres, como fue la orden recibida de Berbeo y el Común, le envió una carta para que se perdiera por “una montaña bajo tierra, “ sin que lo sienta la tropa y a mí no me sobrevenga nada”, para ponerse a tono con los demás capitanes en su exclamación. Y Salvador Plata se ofreció a capturar a Galán, cuando este pobre hombre ya se hallaba perdido, financiando de su propio bolsillo la operación. Y Berbeo coronó su empresa porque llegó al cargo con el cual habia soñado toda la vida, para saldar sus deudas de juego. Ahí la única que se salvó fue Manuela Beltrán. Y eso porque no volvió a actuar más.
viernes, 7 de marzo de 2008
¿HACIA DONDE VAMOS?
Por: Raúl Pacheco Blanco
¿Debe pasar Latinoamérica por un período de guerras al estilo europeo, antes de llegar a su unificación?. Europa tuvo que resistir el embate de los imperialismos fascistas y comunistas, vivir la experiencia en pellejo propio y llegar al pleno convencimiento de su fracaso. A partir de ahí se reconstruyeron, inventaron el estado social de derecho y sobre esas bases estructuraron un modelo de sociedad más equilibrado. Hecho esto, constituyeron la Unión Europea, con intensos tropiezos por la insolidaridad de Inglaterra, la complejidad de Francia y la resistencia de los últimos nacionalismos. Ahora enfrenta el reto de Turquía que abarca más universo.
Latinoamérica ha contemplado en su evolución la falta de solidaridad y la endogamia de sus caudillismos que por diferentes épocas ha encerrado a los países en sí mismos. Y ha sido el continente de la paradoja. Dígalo sino el caso del coronel Hugo Chávez, quien se dice adalid de la unidad latinoamericana, cuando lo que ha hecho es tratar de dividirla, de crear conflictos y asumir una posición imperialista envuelta en el rechazo a los imperialismos. Y lo más grave es que hemos tratado de seguir las etapas que Europa ha transitado, tratando de adoptar y adaptar sus modelos. Somos herederos de su liberalismo, de su democratismo, de su socialismo y de su neoliberalismo, además de su fascismo. Getulio Vargas en el Brasil quiso adaptar el fascismo, Perón y Jorge Eliécer Gaitán, revolvieron el fascismo con el socialismo, Haya de la Torre en el Perú también estructuró su APRA con bases socialistas y nuestros partidos políticos evolucionaron al ritmo europeo. Pero no les copiamos el modelo de las confrontaciones entre los países, que aquí han sido excepcionales: roces en el cono sur, o en los países andinos por cuestiones de linderos, pero no nos habíamos envuelto en la disputa ideológica que llevó a la guerra fría, entre socialismo y capitalismo, o a las guerras mundiales, la última de las cuales tuvo su connotación ideológica, cuando Hitler y Mussolini quisieron imponer el fascismo. Ahora el coronel Chávez, engloba dos concepciones europeas: el fascismo y el socialismo, para tomarlo como base de una Latinoamérica que debe seguir la experiencia, ya no de la revolución fascista sola sino también de la socialista, cuando ambas fracasaron en Europa. Y se va lanza en ristre contra la armonía bolivariana que nos enseñó Bolívar, tratando de romper nuevamente, como lo hicieron Páez en Venezuela y Florez en el Ecuador, para acabar con la Gran Colombia, el sueño del Libertador.
¿Debe pasar Latinoamérica por un período de guerras al estilo europeo, antes de llegar a su unificación?. Europa tuvo que resistir el embate de los imperialismos fascistas y comunistas, vivir la experiencia en pellejo propio y llegar al pleno convencimiento de su fracaso. A partir de ahí se reconstruyeron, inventaron el estado social de derecho y sobre esas bases estructuraron un modelo de sociedad más equilibrado. Hecho esto, constituyeron la Unión Europea, con intensos tropiezos por la insolidaridad de Inglaterra, la complejidad de Francia y la resistencia de los últimos nacionalismos. Ahora enfrenta el reto de Turquía que abarca más universo.
Latinoamérica ha contemplado en su evolución la falta de solidaridad y la endogamia de sus caudillismos que por diferentes épocas ha encerrado a los países en sí mismos. Y ha sido el continente de la paradoja. Dígalo sino el caso del coronel Hugo Chávez, quien se dice adalid de la unidad latinoamericana, cuando lo que ha hecho es tratar de dividirla, de crear conflictos y asumir una posición imperialista envuelta en el rechazo a los imperialismos. Y lo más grave es que hemos tratado de seguir las etapas que Europa ha transitado, tratando de adoptar y adaptar sus modelos. Somos herederos de su liberalismo, de su democratismo, de su socialismo y de su neoliberalismo, además de su fascismo. Getulio Vargas en el Brasil quiso adaptar el fascismo, Perón y Jorge Eliécer Gaitán, revolvieron el fascismo con el socialismo, Haya de la Torre en el Perú también estructuró su APRA con bases socialistas y nuestros partidos políticos evolucionaron al ritmo europeo. Pero no les copiamos el modelo de las confrontaciones entre los países, que aquí han sido excepcionales: roces en el cono sur, o en los países andinos por cuestiones de linderos, pero no nos habíamos envuelto en la disputa ideológica que llevó a la guerra fría, entre socialismo y capitalismo, o a las guerras mundiales, la última de las cuales tuvo su connotación ideológica, cuando Hitler y Mussolini quisieron imponer el fascismo. Ahora el coronel Chávez, engloba dos concepciones europeas: el fascismo y el socialismo, para tomarlo como base de una Latinoamérica que debe seguir la experiencia, ya no de la revolución fascista sola sino también de la socialista, cuando ambas fracasaron en Europa. Y se va lanza en ristre contra la armonía bolivariana que nos enseñó Bolívar, tratando de romper nuevamente, como lo hicieron Páez en Venezuela y Florez en el Ecuador, para acabar con la Gran Colombia, el sueño del Libertador.
viernes, 22 de febrero de 2008
LA NUEVA REFORMA POLITICA
Por: Raúl Pacheco Blanco
El problema de fondo que debe contemplar una reforma política en Colombia, es el de en tener en cuenta que fuera de los partidos conservador , liberal y el Polo Democrático, los demás no son partidos políticos Y lo son lo son porque parten de una base esencial : tener ideología , y además, una tradición muy amplia, a excepción del Polo, que es una flor de invernadero que se debe cuidar para proteger el pluralismo. Y copan el espectro ideológico que va de la izquierda a la derecha; dentro de matices. Así que la misma constitución debería definir lo que se entiende por partido político para darle énfasis a la ideología y no permitir la creación de partidos ficticios que solo obedecen a simples movidas electorales. Dentro de los elementos de un partido lo más importante radica en la tenencia de ideología y la organización de carácter permanente, porque lo demás resulta obvio como los jefes y los seguidores y una financiación. Y se debería jerarquizar la organización teniendo en cuenta su antigüedad, que es la que da un sentido de pertenencia. Por eso habría que diferenciar entre un partido político y un movimiento político , para que la personería jurídica de partido solo se le de al que tiene una permanencia en el tiempo y no aparece en temporada de cosecha, como los movimientos. Actualmente son simples movimientos el partido de la U, Cambio Radical, Colombia democrática, Equipo Colombia por ejemplo, que son organizaciones de coyuntura, colinchados del prestigio de un líder y no partidos políticos debidamente estructurados. En épocas pasadas simplemente se llamaban disidencias, pero ahora adquirieron categoría en virtud de la constitución del 91 que dispuso inicialmente de un umbral muy bajo y de ahí que se está buscando elevarlo para que sea menor el número de partidos, pero más por conveniencia del Ejecutivo para que sea más fácil manejar el congreso. No por más . Pero la calentura no está en las sábanas. El problema no es el umbral, sino la ideología, la exigencia constitucional de que obedezca a ideas que maneja la comunidad y que busca la representación en ese sentido, pero desde luego con seguimiento sobre su coherencia en esa materia de acuerdo con los hechos. Porque la simple exigencia de una ideología en forma teórica, sería una burla.
De ahí que se presente el transfuguismo , porque lo que llamamos movimientos y no partidos políticos, obedecen a movidas estratégicas de carácter electoral , que el actual proyecto de reforma no soluciona sino que prohija cuando señala : “ Quien resulte elegido por un partido deberá pertenecer en él hasta la terminación del periodo constitucional y podrá inscribirse en otro , si renuncia a la colectividad mínimo 30 dias antes de la fecha de inscripción “.
Hecha la ley , hecha la trampa, dice el proverbio popular , pero aquí no hace falta hacer la trampa, porque ya viene incorporada en la misma norma .
Es la patente de corso para el transfuguismo , hecha a la medida de los parlamentarios en apuros que ante la perspectiva de las próximas elecciones no buscan sino la forma de acomodarse para conservar la curul.
En España funciona la ley de los partidos porque los que existen son de carácter ideológico , expresión el partido Popular de la derecha, así como el Pesoe lo es de la izquierda, y al presentarse un vacío hacia el centro se creó el partido de Savater , pero con bases ideológicas y no con perspectivas electorales .
La elevación del umbral , modificando el art l08 de la constitución en el sentido de aumentarlo del 2% de los votos emitidos válidamente al 5% es buena políticamente porque obedece a la filosofía de crear partidos sólidos , pero a su vez considero puede ir contra el postulado constitucional de la democracia participativa, que es una de las bases estructurales de la constitución de l.99l .
En los paises donde existe la tendencia a elevar el umbral para evitar los partidos de garaje , no está consagrada la democracia como participativa .
En este aspecto la Corte Constitucional se ha hecho la de la vista gorda y no ha parado mientes en ese vicio.
Otro punto de la nueva reforma es el que tiene que ver con los grupos armados ilegales al decretar la pérdida de la curul cuando un parlamentario ha sido condenado por sus vinculaciones con esos grupos, lo cual es de una claridad y exigencia meridianas, porque no se justifica que quienes hacen la ley la esten burlando con mano diferente a la que votó la ley .
Si los mismos legisladores no cumplen la ley, pues apaga y vámonos .
Y el art 3 toca con la financiación de las campañas que es otro tema neurálgico porque se ha visto que la ayuda de particulares solo busca beneficios como una embajada, un instituto descentralizado o una manejo favorable de la tributación , como ocurría con Bavaria cuando el gerente de la época repartía a manos llenas auxilios y luego asistía a las sesiones del Congreso, como un verdadero jefe de bancada a dar instrucciones y vigilar la forma como votaban los agraciados con la ayuda económica, coartando su libertad .
Echarse encima el Estado ese costo resulta gravoso pero vale la pena en .
aras de la autonomía parlamentaria ..
Lo que busque la consolidación de partidos políticos sólidos , serios, doctrinarios, es bueno . Lo demás es paisaje .
De ahí que se presente el transfuguismo ,porque los que llamamos movimientos y no partidos políticos, obedecen a maniobras estratégicas de carácter electoral,que el actual proyecto de reforma o soluciona, sino que prohija
El problema de fondo que debe contemplar una reforma política en Colombia, es el de en tener en cuenta que fuera de los partidos conservador , liberal y el Polo Democrático, los demás no son partidos políticos Y lo son lo son porque parten de una base esencial : tener ideología , y además, una tradición muy amplia, a excepción del Polo, que es una flor de invernadero que se debe cuidar para proteger el pluralismo. Y copan el espectro ideológico que va de la izquierda a la derecha; dentro de matices. Así que la misma constitución debería definir lo que se entiende por partido político para darle énfasis a la ideología y no permitir la creación de partidos ficticios que solo obedecen a simples movidas electorales. Dentro de los elementos de un partido lo más importante radica en la tenencia de ideología y la organización de carácter permanente, porque lo demás resulta obvio como los jefes y los seguidores y una financiación. Y se debería jerarquizar la organización teniendo en cuenta su antigüedad, que es la que da un sentido de pertenencia. Por eso habría que diferenciar entre un partido político y un movimiento político , para que la personería jurídica de partido solo se le de al que tiene una permanencia en el tiempo y no aparece en temporada de cosecha, como los movimientos. Actualmente son simples movimientos el partido de la U, Cambio Radical, Colombia democrática, Equipo Colombia por ejemplo, que son organizaciones de coyuntura, colinchados del prestigio de un líder y no partidos políticos debidamente estructurados. En épocas pasadas simplemente se llamaban disidencias, pero ahora adquirieron categoría en virtud de la constitución del 91 que dispuso inicialmente de un umbral muy bajo y de ahí que se está buscando elevarlo para que sea menor el número de partidos, pero más por conveniencia del Ejecutivo para que sea más fácil manejar el congreso. No por más . Pero la calentura no está en las sábanas. El problema no es el umbral, sino la ideología, la exigencia constitucional de que obedezca a ideas que maneja la comunidad y que busca la representación en ese sentido, pero desde luego con seguimiento sobre su coherencia en esa materia de acuerdo con los hechos. Porque la simple exigencia de una ideología en forma teórica, sería una burla.
De ahí que se presente el transfuguismo , porque lo que llamamos movimientos y no partidos políticos, obedecen a movidas estratégicas de carácter electoral , que el actual proyecto de reforma no soluciona sino que prohija cuando señala : “ Quien resulte elegido por un partido deberá pertenecer en él hasta la terminación del periodo constitucional y podrá inscribirse en otro , si renuncia a la colectividad mínimo 30 dias antes de la fecha de inscripción “.
Hecha la ley , hecha la trampa, dice el proverbio popular , pero aquí no hace falta hacer la trampa, porque ya viene incorporada en la misma norma .
Es la patente de corso para el transfuguismo , hecha a la medida de los parlamentarios en apuros que ante la perspectiva de las próximas elecciones no buscan sino la forma de acomodarse para conservar la curul.
En España funciona la ley de los partidos porque los que existen son de carácter ideológico , expresión el partido Popular de la derecha, así como el Pesoe lo es de la izquierda, y al presentarse un vacío hacia el centro se creó el partido de Savater , pero con bases ideológicas y no con perspectivas electorales .
La elevación del umbral , modificando el art l08 de la constitución en el sentido de aumentarlo del 2% de los votos emitidos válidamente al 5% es buena políticamente porque obedece a la filosofía de crear partidos sólidos , pero a su vez considero puede ir contra el postulado constitucional de la democracia participativa, que es una de las bases estructurales de la constitución de l.99l .
En los paises donde existe la tendencia a elevar el umbral para evitar los partidos de garaje , no está consagrada la democracia como participativa .
En este aspecto la Corte Constitucional se ha hecho la de la vista gorda y no ha parado mientes en ese vicio.
Otro punto de la nueva reforma es el que tiene que ver con los grupos armados ilegales al decretar la pérdida de la curul cuando un parlamentario ha sido condenado por sus vinculaciones con esos grupos, lo cual es de una claridad y exigencia meridianas, porque no se justifica que quienes hacen la ley la esten burlando con mano diferente a la que votó la ley .
Si los mismos legisladores no cumplen la ley, pues apaga y vámonos .
Y el art 3 toca con la financiación de las campañas que es otro tema neurálgico porque se ha visto que la ayuda de particulares solo busca beneficios como una embajada, un instituto descentralizado o una manejo favorable de la tributación , como ocurría con Bavaria cuando el gerente de la época repartía a manos llenas auxilios y luego asistía a las sesiones del Congreso, como un verdadero jefe de bancada a dar instrucciones y vigilar la forma como votaban los agraciados con la ayuda económica, coartando su libertad .
Echarse encima el Estado ese costo resulta gravoso pero vale la pena en .
aras de la autonomía parlamentaria ..
Lo que busque la consolidación de partidos políticos sólidos , serios, doctrinarios, es bueno . Lo demás es paisaje .
De ahí que se presente el transfuguismo ,porque los que llamamos movimientos y no partidos políticos, obedecen a maniobras estratégicas de carácter electoral,que el actual proyecto de reforma o soluciona, sino que prohija
sábado, 16 de febrero de 2008
La muerte del Liberador
POR: RAUL PACHECO BLANCO
En su afán de protagonismo el Presidente Chávez ha dicho de todo. A tal punto de atreverse a señalar que los santanderistas envenenaron al Libertador como en las épocas de la antigüedad romana. Eso desde luego no es cierto. Pero no estuvo lejos de haber ocurrido. Al Libertador no le perdonaron nunca los años de la dictadura y el santanderísmo estuvo medrando cerca para ir minando la influencia del Libertador, desde la misma constitución de Cucúta, cuando amarraron el poder presidencial, de la misma manera como lo harían los radicales en 1863 con el general Mosquera, para no dejarlo gobernar. Y luego en la Convención de Ocaña el general Santander se dedicó a comprar delegados al mejor estilo de Julio Cesar Turbay en las Convenciones liberales, hasta llegar a dominar la situación y, el Libertador, quien se encontraba en Bucaramanga tuvo que dar la orden de retiro, para evitar que impusieran una Constitución Federal y una presidencia débil. Ahí los santanderistas apelaron a la fuerza y en unión de otros intereses como los del doctor Arganil, el francés Horment y Carujo, lo buscaron en el palacio para darle muerte. En eso estaban Vargas Tejada, Florentino González y Mariano Ospina Rodríguez. Más tarde Mariano Ospina en unión de José Eusebio Caro fundarían el conservatismo con un programa nítidamente anti-bolivariano como aquello de que “El partido conservador no es el partido boliviano de Colombia, el orden Constitucional contra la dictadura y el conservador no tiene por guía a ningún hombre”, que van dirigidos precisamente contra lo que significaba el Libertador. Y el programa de 1849 en sí tiene más de santanderista que de bolivariano, porque los dos partidos el liberal y el conservador tienen su inspiración en el santanderismo. En 1830 Bolívar ya era un hombre acabado, tanto por el esfuerzo biológico que le significó aquel desplazamiento por cinco repúblicas para independizarlas, como por la pena moral de que “había arado en el mar y edificado en el viento”, puesta de manifiesto en esa travesía hasta Santa Marta, como la describe descarnadamente García Márquez en el “General en su laberinto”. Pero Bolívar no estaba tratando de imponer el socialismo en la Nueva Granada, sino la democracia. Muy distinto a lo que pretende Hugo Chávez de imponer un socialismo desueto, en una Latinoamérica que busca su propio modelo de desarrollo y no prestado a un modelo fracasado del siglo XX.
Otros comentarios: raulpachecoblanco.blogspot.com
En su afán de protagonismo el Presidente Chávez ha dicho de todo. A tal punto de atreverse a señalar que los santanderistas envenenaron al Libertador como en las épocas de la antigüedad romana. Eso desde luego no es cierto. Pero no estuvo lejos de haber ocurrido. Al Libertador no le perdonaron nunca los años de la dictadura y el santanderísmo estuvo medrando cerca para ir minando la influencia del Libertador, desde la misma constitución de Cucúta, cuando amarraron el poder presidencial, de la misma manera como lo harían los radicales en 1863 con el general Mosquera, para no dejarlo gobernar. Y luego en la Convención de Ocaña el general Santander se dedicó a comprar delegados al mejor estilo de Julio Cesar Turbay en las Convenciones liberales, hasta llegar a dominar la situación y, el Libertador, quien se encontraba en Bucaramanga tuvo que dar la orden de retiro, para evitar que impusieran una Constitución Federal y una presidencia débil. Ahí los santanderistas apelaron a la fuerza y en unión de otros intereses como los del doctor Arganil, el francés Horment y Carujo, lo buscaron en el palacio para darle muerte. En eso estaban Vargas Tejada, Florentino González y Mariano Ospina Rodríguez. Más tarde Mariano Ospina en unión de José Eusebio Caro fundarían el conservatismo con un programa nítidamente anti-bolivariano como aquello de que “El partido conservador no es el partido boliviano de Colombia, el orden Constitucional contra la dictadura y el conservador no tiene por guía a ningún hombre”, que van dirigidos precisamente contra lo que significaba el Libertador. Y el programa de 1849 en sí tiene más de santanderista que de bolivariano, porque los dos partidos el liberal y el conservador tienen su inspiración en el santanderismo. En 1830 Bolívar ya era un hombre acabado, tanto por el esfuerzo biológico que le significó aquel desplazamiento por cinco repúblicas para independizarlas, como por la pena moral de que “había arado en el mar y edificado en el viento”, puesta de manifiesto en esa travesía hasta Santa Marta, como la describe descarnadamente García Márquez en el “General en su laberinto”. Pero Bolívar no estaba tratando de imponer el socialismo en la Nueva Granada, sino la democracia. Muy distinto a lo que pretende Hugo Chávez de imponer un socialismo desueto, en una Latinoamérica que busca su propio modelo de desarrollo y no prestado a un modelo fracasado del siglo XX.
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