sábado, 21 de junio de 2008

FUTBOL AGROPECUARIO CONTRA FUTBOL INDUSTRIAL.

Por: Raúl Pacheco Blanco

Para tratar de entender los dos últimos partidos jugados por Colombia contra Perú y Ecuador, tenemos que atenernos a razones simplemente tácticas en la búsqueda de resultados por actuar como visitante.
De ahí porqué Pinto ordenó parar el equipo, dejar que el contrario hiciera el gasto y poner a trabajar la defensa.
Por eso la delantera prácticamente desapareció, las llegadas fueron escasísimas y sin orden ni acierto.
El futbol vertical tan predicado por el entrenador desapareció para volver al esquema maturaniano de la media cancha, en un peloteo para mantener la pelota, pero sin esa agresividad que se vio en el partido contra Irlanda, en donde Colombia exhibió muy buen fútbol.
Pero lo que yo no entiendo es porqué Pinto le jugó a los equipos europeos, Irlanda y Francia, con el mismo estilo de ellos, de fútbol vertical y a base de velocidad, cuando de pronto con ellos la táctica debería ser la del juego al estilo suramericano, con menos velocidad y paseando mucho la pelota, para evitar ese juego arrollador.
Porque el estilo suramericano es agropecuario, lento, de mucho mugir en la cancha y esperar a que el gol se dé como una cosecha que madura sin mayores exigencias, y no se puede apresurar porque es fruto de esa larga gestación.
En tanto que el europeo tiene un ritmo industrial, donde las calderas ponen a mover los resortes de una maquinaria que se debe mover a la perfección y todas sus piezas están sincronizadas para ese trabajo conjunto.
Por eso el partido contra Ecuador fue eminentemente agropecuario, a una lentitud de ciclo natural sin exigencias.
Pero otra cosa que sigo sin entender es porqué si el juego está dominado por la táctica, a los jugadores se les olvida jugar, no aciertan un solo pase y el equipo prácticamente se para a ver jugar al contrario.
Como sucedió con Ecuador. Ahí desapareció el equipo, nunca se armó, casi nunca atacó, a tal punto que aquello se convirtió en un concierto de una tristeza indígena que llevaba a unas honras fúnebres del fútbol y no a la alegría que busca la tribuna. El partido fue tan malo que el de Argentina y Brasil vino a despertar el fútbol y por más que tampoco hubo goles fue un partido vibrante y lleno de técnica.
¿Dónde queda el legado de Pinto del fútbol vertical, fogoso, técnico?.
Esto nos lleva a concluir que comparando los partidos de la Eurocopa con los de las eliminatorias suramericanas, el fútbol europeo está muy por encima del suramericano. Y que Colombia no ha podido salir de la era de Maturana.

domingo, 15 de junio de 2008



Ya en las librerias

ABRAPALABRA

PROFITECNICAS
(Centro y Cabecera)

LO JURIDICO EN LA REELECCION.

Por RAUL PACHECO BLANCO.

La segunda reelección ha suscitado un gran interés bajo el punto de vista juridico, para no quedarse en el solo debate político.
Los constitucionalistas han tenido gran trabajo para analizar a la luz de la constitución este fenómeno nuevo, no contemplado ni juridica ni políticamente, por lo inusual.
Juan Manuel Charry sostiene en El Tiempo( 9-VI-08 ), que la reelección rompe el equilibrio de poderes, que es uno de los ejes de la constitución y por lo tanto la cambia, basado en lo que afirma un fallo de la Corte Constitucional que dice: “ se puede dar un vicio de competencia si se cambian integralmente principios, valores, o ejes definitivos de la identidad de la constitución “.
Rodrigo Uprimny ( Espectador-l2-V-08 ) argumenta que el acto legislativo que aprobó la reelección es inconstitucional porque “ los halagos presupuestales, burocráticos o contractuales”, limitan la libertad de un parlamentario a la hora de votar y viciando el consentimiento.
Al repasar los diversos artículos de la constitución que le señalan al presidente las atribuciones en cuanto a nombramientos, encuentra uno que van desde los cinco miembros de la junta directiva del Banco de la República, pasando por la Procuraduría, la Corte Constitucional, el Consejo Superior de la Judicatura y la Fiscalía, que ya de por si desbordan el equilibrio de los poderes, pero por tratarse de un sistema presidencial y, aún más, presidencialista, al estilo latinoamericano o bolivariano, se da esas licencias..
Sin embargo al cubrir otros cuatro años el presidente con la reelección, se deteriorará en grado notorio ese discutible equilibrio de poderes, a favor del presidente.
Eso resulta indiscutible, pues tanta acumulación de poder en el ejecutivo le quitaría independencia a la rama judicial para cumplir con la separación y el equilibrio de los poderes.
Pero de otra parte surge la voluntad del pueblo que busca canales para expresarse, como el referendo, que intenta soportar la reelección apelando al constituyente primario.
La Corte, si bien es cierto ha señalado que el acto legislativo, el referendo y la asamblea constituyente pueden reformar la constitución, pero no cambiarla , cuando de alguna manera el pueblo quiere expresarse en el cambio del modo y la forma de gobierno, ya no habría limitación alguna para adoptar el sistema que prefiera, pues como lo dijo Sieyés, “ basta que el pueblo lo quiera”.
Y si el referendo que está en proceso logra un número superior al exigido para las simples reformas, democráticamente no habría forma de detener ese deseo y esa voluntad del pueblo.
Aquí vendría a darse un choque o un encuentro entre principios, el uno de contenido liberal y el otro de contenido democrático.
El esquema de leyes o el estado de derecho configurado en el Art 1° de la Constitución, se enfrentaría ante la forma democrática que también señala este mismo artículo.
Luego para articular tanto el respeto por el estado de derecho, como el atender el clamor del poder constituyente que quiere la reelección, no habría otra salida que aceptar esa voluntad popular, pero a su vez preservando ese equilibrio de poderes.
Luego lo justo sería que se contemplara mediante un acto legislativo de carácter transitorio, la limitación de las atribuciones del ejecutivo para la elección de funcionarios de otros poderes, de forma que contemple la equidad y sin negarle al Presidente las atribuciones que le da la carta, y que se adapten a la circunstancia de la reelección, que en este caso implicaría un gobierno de doce años, desbordando el marco constitucional de los cuatro años para el cual está diseñado.
Asi se lograría articular lo liberal de la constitución con lo democrático que tambien tiene la misma relevancia. Y despejarán de otra parte una situación que podría desbordarse.
Luego lo sostenido por el constitucionalista Juan Manuel Charry es evidente, más no así lo afirmado por Uprimny, el hijo de nuestro gran maestro en la Javeriana, Leopoldo Uprimny, de muy grata recordación, pues si bien es cierto el acto legislativo de la reelección nació viciado, pero no fue nulo, se ratificó luego mediante la voluntad expresada en las urnas por una mayoria insoslayable.

sábado, 14 de junio de 2008

LOS BONAPARTE DE BARINAS

Por: Raúl Pacheco Blanco

Los Bonaparte llegaron para quedarse. Para conquistar y armar un imperio, con la misma ambición de Alejandro Magno para difundir la cultura griega, pero en este caso para consolidar la revolucion francesa y sobre todo, afirmarse él, Napoleón, como el emperador de toda Europa.
Por eso el jefe de la dinastía decía: “Me siento inclinado hacia un fin que no conozco, tan pronto como lo haya conseguido, tan pronto como ya no sea necesario bastará un solo átomo para destruirme, antes, nada podrán contra mi las fuerzas de la naturaleza.” Y para eso empleó a su familia, constituyendo toda una saga que se movía aquí y allá, como que a José, su hermano mayor, el famoso “Pepe Botellas”, llamado así por su afición al trago, lo llevó al trono de España cuando la invadió en 1.808, creando un hecho de grandes repercusiones tanto para la Nueva Granada, en dirección a su independencia, como para el Brasil que vio inaugurar su monarquía de la casa de Braganza.
Y Luis, otro hermano, fue ayudante en Egipto e Italia, luego lo hizo Rey de Holanda y fue el padre del futuro Napoleón III.
A Joachin Murat, su antiguo ayudante de campo al casarse con su hermana Carolina lo nombró duque de Berg y Cleves y monarca de Nápoles.
Pero ahora hay otros Bonaparte en el Caribe. El presidente Chávez está creando su propia dinastía, que parte de Barinas de donde es oriundo.
A su padre Hugo de los Reyes, lo llevó no como Napoleón por un simple decreto real, sino dentro del marco de la democracia, bajo su inspiración y como agente suyo a la gobernación de Barinas, y contra quien se hacen cargos de enriquecimiento ilícito como el de su finca La Chavera, que de 3 hectáreas pasó a 3.000.
A su hermano Adán lo nombró ministro de educación y ahora va como candidato a la gobernación de Barinas para suceder a su padre don Hugo de los Reyes, por expresa nominación suya.
Pero el otro hermano, Argenis Chávez, fue nombrado por su padre en un cargo expresamente creado para él y alimentaba al “pequeño cachorro” del imperio chavista para ser su sucesor, cuando el Presidente decidió que lo fuera su otro hermano Adán. Argenis es vice-gobernador, Anibal, alcalde de Sabaneta y Narciso coordinador regional del convenio Cuba-Venezuela.
Adeliz Chávez, su otro hermano, es vice-presidente del Banco andino Sofitasa.
Y los cargos llueven por enriquecimiento ilícito de la familia y el Bonaparte caribeño se lava las manos, diciendo que ellos se defiendan, porque una cosa es la familia Chávez y otra la familia presidencial.
Como siempre, maneja dos discursos, con los cuales trata de salir bien de acuerdo con los escenarios: ayer por ejemplo pedía el status de beligerancia para la guerrilla, ahora su desmovilización.
Los Bonaparte de Barinas están haciendo de las suyas.

EL DESASTRE DEL CONSERVATISMO EN SANTANDER

Por: Raúl Pacheco Blanco

El conservatismo en Santander pasa por el momento más difícil de toda su historia. Por uno de los mayores escándalos políticos que se han suscitado, al tener como epicentro a parlamentarios suyos, como Yidis Medina e Iván Díaz Mateus, envueltos en un torbellino de enredos que no tienen buena cara y que ponen en la picota a la dirigencia de Santander.
Iván Díaz llevaba una carrera política brillante y se insinuaba como una figura de relieve, pero se vio en calzas prietas y tuvo que apelar a una persona que venía en tránsito de otro partido como Yidis Medina para llenar el umbral que los llevara al senado.
Y se metieron luego en confusas situaciones y en un lodazal de clientelismo que no dicen bien de sus intenciones y de sus capacidades.
Esta es una demostración de la crisis de los partidos que perdieron su norte, se desdibujaron y se convirtieron en feudos para explotarlos a su manera y sacar ventajas de tipo personal, o para su “distinguida clientela”.
El conservatismo en Santander ha tenido una noble tradición que viene de unas generaciones como la de los años veinte, cuando se hizo la paz y Manuel Serrano Blanco sacaba la cara por el partido en actitud dialogante, y la sabiduría jurídica de Domingo Arenas, le daba lustre a esa colectividad.
Y luego la generación de Hernando Sorzano, Humberto Silva, Carlos A. Noriega y Darío Marín, quienes crearon una mística y le dieron una identidad.
Para luego continuar con Ciro López, quien en medio de su humor y de su escepticismo hacia política con altura, y Jaime Serrano Rueda, señor si los hubo, de pulcritud y transparencia política que daba gusto.
Y la última generación de Oscar Martínez y Feisal Mustafá.
Era un partido digno, respetable, donde se guardaban principios porque se tenía una concepción del servicio público.
Todo eso se tiró por la borda. Se perdió la identidad.
¿Qué puede mostrar un partido que tiene dirigentes como Yidis Medina para quien todo tiene precio, como el voto, las ideas, que eran como un elemento sagrado y ahora son sujeto de mercado?
Grave crisis por la que pasa el conservatismo en Santander que ha perdido el nivel en su dirigencia, cuando antes por lo menos existia un estilo, una marca, que lo hacia visible y respetable.
Es el momento adecuado para que los jóvenes hagan politica y busquen el rescate de esos valores y de esos principios.

viernes, 6 de junio de 2008

ESTRATEGIAS ANTI-REELECCION

Por: Raúl Pacheco Blanco

Al presidente Uribe quieren ponerlo contra la pared para que decida si se lanza a la tercera candidatura, o por el contrario se hace a un costado.
Por lo menos uno de sus bastiones en el Congreso, precisamente su presidenta, quien pertenece al grupo de Vargas Lleras sostiene que es un hecho la aceptación de Uribe para ese tercer periodo.
Pero el jefe de Cambio Radical ya decidió iniciar su campaña presidencial, alejándose tácticamente del Congreso para hacer el curso presidencial en Harvard.
Rafael Pardo Rueda también partió plaza y señaló que con Uribe o sin Uribe, será candidato.
Los Gaviria, del Polo y del liberalismo hicieron llave para derrotar la reelección, o al menos, destaparla.
Y Uribe no la destapa, porque si lo hace a favor, les deja mucho tiempo a sus adversarios para la campaña y si en contra, se desbarata el Uribismo y pierde gobernabilidad.
El conservatismo igualmente ha presionado, amenazando con el lanzamiento de candidato propio.
El Polo a su vez contempla divisiones muy serias, precisamente por la candidatura presidencial.
Pero no debemos olvidar que en las últimas elecciones las Farc han sido un factor determinante, al obrar como revulsivo con las cartas que ha jugado.
En este caso, puede volver a meter baza en este pleito e idearse una estrategia que le permita sacar dividendos políticos, precisamente en el momento en que está en aprietos y debe demostrar que todavía se mueven.
Una de esas cartas podría ser Ingrid Betancur.
Por su liberación las Farc están haciendo exigencias muy altas, a tal punto que el presidente Sarkosy y el gobierno de Francia han tenido que mermarle a su ánimo de verla libre en el menor tiempo posible.
Las Farc siguen en deuda con su gran protector el Presidente Chávez, y la liberación de Ingrid por intermedio de Chaves, le daría a éste un prestigio internacional de mediador que en este momento no tiene y lima un tanto sus asperezas ante la opinión mundial.
Y a las Farc, las pondría en el camino de su estatus de beligerancia que es su máxima aspiración.
Pero falta Uribe.
A Uribe le deben unas cuantas derrotas tanto a nivel internacional como interno y este sería el momento de cobrar venganza contra Uribe torpedeándole su candidatura presidencial, con la liberación de Ingrid, dentro de un show de resonancia mundial, para que a partir de ahí arranque su campaña presidencial, la de Ingrid, que sería de un impacto de grandes consecuencias y se constituiría en la única amenaza seria contra el tercer periodo de Uribe.

lunes, 2 de junio de 2008

La ética de los estadistas.

Por: Raul Pacheco Blanco.

Hans Küng, el célebre teólogo suizo sostiene que un hombre de gobierno no debe mentir bajo ninguna circunstancia, porque la ética que lo debe guiar es la misma de cualquier individuo o particular.
Henry Kissinger, el ex ministro de estado norteamericano por el contrario sostiene “ que el estadista tiene unas reglas morales distintas de las del ciudadano común”.
El punto de referencia para Kung es el caso de George Bush , quien mintió para poder justificar la invasión a Irak, como lo hizo, en base a que Sadam Hussein tenía armas nucleares que se constituían en una amenaza para occidente.
A su vez Helmut Schimidt, ex canciller de Alemania sostiene la misma teoría de Kung: “Estoy firmemente convencido de que no hay una moral diferente para el político”.
¿ Pero en realidad de verdad un acto individual tiene la misma connotación y trascendencia que un acto de estado?.
El hecho individual solo compromete la responsabilidad de quien lo ejecuta y la esfera de daño es limitada.
En tanto que el acto de un estadista u hombre de gobierno, abarca la esfera de la sociedad.
Una mentira dicha por una persona individual resulta en la mayoría de las veces irrelevante para la comunidad.
Puede decir que se ganó una lotería, sin que sea cierto, y solo abre las esperanzas de sus acreedores y la envidia de sus más allegados.
En cambio, si un presidente miente, la cadena de hechos que desata son de mayor entidad.
Ahora, el individuo busca su propio bien con la mentira que produce, en tanto que el gobernante ya no solamente busca el bien de la comunidad, sino también la justicia, o el mal de la comunidad y la injusticia.
Lo justo no es tan severo en el acto individual como en el de trascendencia social.
En el caso de Bush, su mentira buscaba un bien : librar a Irak de un de un tirano y de organizar la democracia, pero resultaba totalmente injusto involucrar en la guerra a todo un pueblo.
El bien era bueno pero injusto.
Y justificar la acción porque Irak tenía bases nucleares , cosa que no era cierta, para emplear unos medios como la guerra , para llegar a un fin, de acuerdo con la tesis maquiavélica, de que el fin justifica los medios.
Pero aquí ni siquiera eso, porque los medios fueron tan devastadores que excedía con creces al hipotético bien buscado.
En cambio si un ministro de Hacienda dice que no va a decretar una devaluación y en la misma noche lo hace, ha mentido, pero ha evitado el pánico económico, que sería mucho peor que la mentira dicha.
El bien privado no puede ser igual al bien público.
Trae a cuento Hans Kung la declaración de las responsabilidades humanas, emitida por Consejo de interacción compuesto por jefes de estado y de gobierno, en donde se dice que “ nadie, por poderoso que sea, debe mentir”.
Pero a continuación se dice que “ el derecho a la intimidad y la confidencialidad personal y profesional debe ser respetado. Nadie está obligado a decir constantemente toda la verdad a todo el mundo”.
Es decir, se produce un empate técnico entre los dos conceptos.
Y también define lo que es una mentira al señalar que es “ una declaración que no concuerda con la opinión de quien la formula y apunta a engañar a otros, ya sea para perjudicarlos o bien para obtener una ventaja personal”.
Eso puede ocurrir a nivel individual, pero el estadista, con excepciones, desde luego, no busca ventajas personales, sino para la comunidad.
No lo guía el egoísmo, como puede guiar a la persona que miente para satisfacer intereses personales.
Y desde luego es un hecho que la veracidad debe guiar a un gobernante, pero ante hechos excepcionales, realmente comprobados, no hipotéticos como los alegados por Bush para la invasión a Irak, la ética no puede ser la misma, porque está de por medio el bien o la justicia, ya que los gobernantes son responsables del bien común.
Luego la verdad siempre está en el medio.
No todas las veces el estadista puede mentir así se trate de un derecho suyo por lo delicado de su misión, ese no es el principio.
El principio es el señalado por Küng : el de la veracidad.
Pero se producen hechos y circunstancias en donde el mal menor, la mentira, se impone para evitar precisamente un mal mayor.
Los derechos y las obligaciones no son absolutos, sino condicionados a circunstancias de tiempo, modo y lugar.
Existen diferencias de grado entre una ética individual y una ética pública, como es la que maneja el estadista o el gobernante.
Lo importante no es que nunca se debe mentir, sino que los objetivos encubiertos por la mentira, logren el bien y la justicia para la comunidad.
Que en el caso de Bush solo miraba el bien de los Estados Unidos , pero no el de la comunidad internacional y, menos, el de Irak.
Y trae a cuento Kung lo que le dijo Kissinger cuando debatían el caso: el teólogo ve las cosas “desde arriba” y el estadista “ desde abajo”.
Son dos ópticas distintas pero que deben ser armonizadas, partiendo de la base de que el principio es la veracidad en el gobernante, pero en determinadas circunstancias es lícito , bueno y justo mentir para evitar males mayores o para lograr la realización de la justicia.